miércoles, 12 de septiembre de 2012

2 DE BACHILLERATO. FICHA 1.


PSICOLOGÍA.

SÓLO SE ES DUEÑO DE LO QUE SE ESTÁ DISPUESTO A PERDER



«Mis oficiales no abundan en riquezas, y no porque desdeñen los bienes materiales. 


Tampoco albergan la esperanza de llegar a ancianos, y no porque les disguste la longevidad. 

Según cómo sea la lucha que hoy emprendamos, de ella dependerán nuestras posibilidades de éxito.
Quienes no arriesgan quedarán de abono en los campos del Señor,»

SUNTZU, del Libro de la guerra

El tema de este capítulo puede llegar a parecer caprichoso y hasta contradictorio, pero el desarrollo de los argumentos y la contundencia de la historia que relataré transparentarán su validez.
Efectivamente, sólo somos dueños de lo que estamos dispuestos a perder; para fundamentar tan osada aseveración, invito al lector a reflexionar sobre lo más propio y misterioso de nuestra existencia: el tiempo.
Se preguntará qué tiene que ver el tiempo con la tesis que hay que considerar. Pues absolutamente todo. Somos seres temporales, somos tiempo. La vida, la existencia y el universo se despliegan en una dimensión espaciotemporal cuya comprensión es definitoria de nuestra posibilidad de conocimiento. Nada escapa a su alcance.

Nada podemos pensar fuera del tiempo, salvo a Dios y la eternidad como un acto de fe que está más allá de nuestras capacidades racionales. Pero si intentamos comprender la eternidad, por ejemplo, indefectiblemente volvemos a caer en andariveles de los que no podemos prescindir: las categorías temporales. Entonces, definimos la eternidad como un constante presente o como un no tiempo que no podemos concebir más que por la vía negativa de lo que consideramos positivo: el tiempo. Es decir, sólo entendemos el tiempo.

Esta temporalidad tiene que ver con todos los aspectos de nuestra vida, porque la temporalidad es nuestra esencia; somos seres de tiempo y pensamos en categorías temporales.

Así como la concepción del tiempo forma nuestro horizonte de conocimiento (pensemos en la teoría de la relatividad introducida por Einstein y la perspectiva científica que abrió), la manera en que vemos y pensamos el tiempo forma las circunstancias de nuestra vida y la calidad de nuestras vivencias.
En un breve libro, tan breve como inspirador, el filósofo alemán Herrigel, titular de la cátedra de filosofía en la Universidad de Berlín, relata su experiencia en Japón, donde se radicó por cinco años al ser contratado por la Universidad de Tokio para enseñar filosofía.

Herrigel llegó a Tokio entusiasmado con la idea de aprovechar la oportunidad que se le presentó para satisfacer un profundo deseo: estudiar la filosofía zen. Comenzó así a buscar un maestro que lo aceptara como discípulo, lo que lo enfrentó con un obstáculo impensado: por su condición de occidental, todos los maestros zen a los que se dirigía rechazaban su petición. Empezó a perder las esperanzas, cuando conoció a un maestro que lo aceptó como discípulo.

No es difícil imaginar la avidez y presteza con que Herrigel acudió a su primera clase. En ella, el maestro le propuso elegir una actividad que fuera de su agrado: ikebana, origami, pintura sobre tela, caligrafía, etc. Ninguna convenció al filósofo alemán, que las encontraba demasiado ajenas a él. Pero, finalmente, el maestro mencionó el tiro con arco y flecha. Herrigel no sólo lo encontró de su agrado, sino además familiar, pues ya había practicado tiro al blanco en un polígono de tiro en Berlín.

-Pero ¿qué tiene que ver eso con el zen?
-Todo, pues el zen se practica haciendo -fue la primera enseñanza del maestro.
Así, llegó el primer día de práctica. Con enorme entusiasmo, el filósofo dio comienzo a lo que se transformaría en una rutina: tornó el arco y la flecha y, con la actitud del deportista celoso de su destreza, clavó los ojos en el blanco, lo miró con avidez, casi lo devoró con la mirada. Cuando ya creía tenerlo dominado, absolutamente focalizado, tensó la cuerda del arco con la presión horizontal de la flecha que apuntaba directamente a él. Luego, todo pareció detenerse, hasta el corazón. Todo pareció dejar de existir, salvo ese blanco en el que el mundo se concentraba. Entonces tiró. Tiró y falló.

Se sucedían los días, los intentos y los fracasos. El maestro asistió silenciosamente a las sucesivas derrotas ya la creciente ansiedad de Herrigel, que se obsesionaba con ese blanco, cada vez más inalcanzable. Una y otra vez intentaba; una y otra vez fracasaba.

Entretanto, una y otra vez, el maestro cubría sus propios ojos con un pañuelo negro, olía y escuchaba el aire, se balanceaba sobre sus pies reconociendo su lugar sobre el suelo, acariciaba el arco, sentía entre sus dedos la firme dirección de la flecha en tensión, tiraba y acertaba. ¿Cuál era el secreto?


La impaciencia de Herrigel iba en aumento: -¿Dónde está el error? -preguntaba-o Si el blanco 


está ahí, tan cierto y firme corno una roca, ante mis ojos que no dejan de mirado, que lo ven claramente.
Silencio.

-¿ Cuál es el secreto o la magia de acertar con los ojos vendados?

Silencio.

Las preguntas y la agitación de Herrigel no tenían otra respuesta que la mirada silenciosa del maestro. Hasta que un día, éste decidió hablar, y su lección fue tan inesperada como extraordinaria.

El maestro daba en el blanco aun con los ojos vendados; Herrigel fallaba aun con el blanco incrustado en los ojos. Todo el secreto estaba en el objetivo de cada uno. El lector dirá: «Pero si el objetivo es el mismo: dar en el blanco». Justamente, la lección esclarece una distinción que hay que tener en cuenta: la diferencia entre meta y objetivo.

El maestro y Herrigel perseguían la misma meta, dar en el blanco, pero sus concentraciones estaban puestas en objetivos diferentes, es decir, sus objetos de atención eran diferentes. Yesos objetivos, sorprendentemente, implican la misteriosa dimensión temporal.

El maestro no erraba el blanco que perseguía, porque su objeto de concentración no era el blanco, sino su propia presencia y su actitud en la consecución del mismo. Su mente estaba alerta, su atención estaba puesta en cada movimiento, en cada centímetro de la piel. La presencia de su ser era total en su estar presente.
Herrigel fallaba porque su objeto de concentración estaba muy lejos de sí mismo. Su objetivo era el blanco, lo que debía alcanzar: el futuro. Herrigel fallaba porque confundía meta con objetivo. Ponía su concentración en lo que todavía no era, descuidando lo que en el presente cuenta para poder alcanzar la meta: su presencia, su actitud, su poder. Herrigel se desesperaba con cada fracaso, y el blanco se le volvía una obsesión. Su agitación aumentaba y su posibilidad de éxito se alejaba cada vez más, porque, a cada paso, las derrotas pasadas pesaban sobre un futuro que lo desvelaba. Herrigel no toleraba perder la meta anhelada.

El maestro zen sabía perfectamente cuál era la meta, pero no se desesperaba, porque todo su goce estaba centrado en el arte del hacer, en la realización de la perfección presente, en el placer del bien hacer, de ejecutar bellamente cada movimiento. Ese goce presente lo liberaba de la ansiedad futura. Si el blanco se perdía, importaba poco o, mejor dicho, no ocupaba la concentración.

Se trata de cuidar el presente y dejar que el futuro emerja de él, como una flor, como el blanco perfecto del maestro cuya causa se encuentra en esa danza cuidadosa de movimientos atentamente armonizados en el espacio y en las fracciones de tiempo.

Lo que el maestro zen le dice a su discípulo, casi en silencio, es que no corresponde hacer el futuro desde el futuro. El futuro siempre se hace desde el presente y lo que importa es la calidad del mismo. El presente es el único espacio temporal real donde estamos plena y realmente vivos. En el pasado ya no somos y en el futuro todavía no somos.

Mantener una presencia plena en cada presente quita el velo que cubre de opacidad lo real, descubriendo en cambio todo su brillo. Estar volcados a pasados muertos o a futuros todavía inexistente s opaca la realidad. La propuesta es atrapar la luz de la vida, y la luz es siempre ese presente tan fugaz y tan precioso en el que vivimos absolutamente y en donde construimos el mañana. Es la luz en la que se afanaban los artistas impresionistas tratando de atrapada en la percepción plena del instante.

El goce de la luz requiere de la aceptación de las sombras. Lejos de lo que pueda pensarse, toda aceptación de lo irreversible no implica sometimiento sino liberación. Aceptar las sombras es quedar libre de su tiranía. Aceptar los errores y fracasos del pasado es dejados definitivamente en el pasado, es como abrir las manos para dejar ir lo que ya no es y mantened as abiertas para recibir lo que cada presente ofrece.

En cambio, tendemos a cerradas, aferrándonos a lo que ya está perdido o sufriendo tercamente por lo que ha dejado de causarnos dolor real ya hace tiempo. De la misma manera, nos apegamos a la ilusoria certeza de aquello que tendrá que venir, desviviéndonos en una ansiedad vertiginosa. El pasado ya irreversible y el futuro todavía irreal, con sus tiranías, nos hacen perder la luminosidad del presente.

La aceptación es la contrapartida del apego. Aceptar la irreversibilidad del pasado y la incertidumbre del futuro nos deja libres para asumir el presente con toda su potencialidad.
El apego exacerba el miedo, y el miedo a perder lo deseado, lejos de hacemos dueños del bien que hay que alcanzar, nos somete a la angustia de su posible pérdida. Es un complejo juego de tiempos, a la manera de Terminator, en el que el futuro condiciona el presente en pos de sí mismo, provocando lo temido.

Herrigel teme no dar en el blanco, y el bien que no está dispuesto a perder condiciona su capacidad presente y provoca la imposibilidad de dar en el blanco. Herrigel se esfuerza, y su creciente esfuerzo, contrariamente a lo que se pueda pensar, desvirtúa su fuerza, distrae su atención correcta y confunde su intención.

El maestro zen no se esfuerza, se concentra en su fuerza. La consecución del fin deseado requiere de fuerzas puestas en juego, y el esfuerzo es un componente contra natura de toda acción certera, naturalmente relacionada con el fin que hay que alcanzar. Él no teme perder el blanco, porque, si no acierta, volverá a intentado, siempre centrado en la maravillosa luz de cada presente siempre en el hoy. Y siempre será dueño del blanco, porque en el goce de su hacer, de su concentración cuidada, ya posee el blanco como una inspiración que enaltece el trabajo de cada día.

Sólo se es dueño de lo que se está dispuesto a perder, porque en la aceptación de su posible pérdida está implícita la aceptación de la incertidumbre del futuro, sin que ésta avasalle con sus sombras la luminosidad del trabajo que se encara hoy para la consecución de ese bien.

“Claudia Noseda. Antiestrategias. Táctitas para el buen vivir.”

ARTE.

Arte Paleocristiano

Crismón Paleocristiano
El arte paleocristiano es el nexo de unión entre dos grandes etapas de la cultura y el arte occidental. Nos referimos a la Antigüedad Clásica y a la Edad Media Cristiana.



Para el estudio del arte europeo de la Edad Media es imprescindible realizar un acercamiento al arte paleocristiano pues en él se van a gestar dos manifestaciones artísticas de la importancia del templo basilical y la iconografía narrativa y simbólica del Cristianismo.
De esta última, por ejemplo, sobresale el crismón, que será ampliamente utilizado en periodo romano.

Por tanto, se denomina Arte Paleocristiano al desarrollado en las primeras comunidades cristianas de los siglo II y III hasta la caída del Imperio Romano de Occidente.

Arte Paleocristiano. Escultura funeraria
El arte paleocristiano se puede dividir en dos grandes periodos:
  • Periodo de persecución y clandestinidad (siglos II y III),
  • Periodo del gran arte paleocristiano en tiempos del Cristianismo como religión oficial del Imperio (parte del siglo IV). En esta fase será, por contra, un arte protegido e impulsado por las grandes jerarquías eclesiásticas de la época.
Primer Periodo del Arte Paleocristiano. Siglos II y III

Se desarrolla entre Finales del siglo II y siglo III, años en los que las comunidades cristianas son perseguidas e el Imperio.

Las dos manifestaciones arquitectónicas de este periodo son las Domus Ecclesiae y los Cimeterios (cementerios)

Domus Ecclesiae 



Se trata del equivalente a una parroquia actual. No tenían una forma especial debido a que normalmente se empleaba una vivienda romana normal de dos pisos adaptándola a las funciones que necesitaban dividiéndola con tabiques.

Las domus ecclesiae solían tener salas para la celebración del acto eucarístico, los ágapes, los bautizos, otras para la formación doctrinal de los presbíteros a los catecúmenos o neófitos (no bautizados), salas de tipo administrativo e incluso también la vivienda para el presbítero.



La sala destinada a la Eucaristía solía tener un gran tamaño y estaba dividida en dos partes por un arco o una puerta debido a que los catecúmenos no podían ver aunque sí escuchar la Consagración, así que debían retirarse a la segunda parte de la estancia (catecumenado) al llegar dicha parte.




Estas parroquias son llamadas indistintamente Domus ecclesiae o Tituli. Las dos parroquias más importantes que se conservan son el Titulus de San Martino al Monte (Roma) y el Titulus de Dura Europos (Siria):




Títulus de San Martino al Monte (Roma)




Se trata de un edificio articulado en torno a un patio. Es obra de finales del siglo II.

Tenía dos pisos. El piso inferior cuenta con una gran sala a la izquierda, destinada a la celebración eucarística, dividida por un arco detrás del cual se colocarían los catecúmenos. Al fondo hay dos salas, que podrían estar destinadas a la catequesis, y a la derecha una gran sala, donde posiblemente se reunirían para los ágapes.
En el piso superior es probable que viviera el presbítero aunque también es posible que hubiese salas de tipo administrativo.
En esta titulus no había baptisterio ya que no hay restos arqueológicos de piscina bautismal.



Titulus de Dura Europos (Siria)

En la población de Dura Europos en Siria se halló una pequeña villa romana, con un barrio cristiano, agrupado en torno a esta domus, y un barrio judío, agrupado en torno a una sinagoga.


Esta titulus también está organizada en torno a un patio central y contaba con dos pisos, ya que se ha encontrado una escalera.

Titulus de Dura Europos (Siria)
Todas las estancias estaban comunicadas entre sí. Había una gran sala alargada a la izquierda dividida por un muro con una gran puerta (mayor separación del catecumenado) y con una gran entrada con escalones.
Al fondo existió un salón muy grande, también con una gran entrada, donde se debían celebrar los ágapes. El tamaño de esta sala indica el gran número de fieles que tenía este titulus.
Aquí sí había baptisterio con una piscina bautismal. Es una estancia bastante pequeña en la que se ha encontrado una gran decoración pictórica con los principales fundamentos del ciclo de salvación cristiano. 



Cimeterios (cementerios)

En este periodo de la arquitectura y arte cristiano había dos tipos de enterramiento: los areae y las catacumbas.

Areae






Jerusalén.

Se encuentran en prácticamente todo el Imperio puesto que fue el tipo de cementerio habitual entre los cristianos.


Estaban formados por tumbas cubiertas por losas con la particularidad de que muchas tumbas disponían de una mesa, o bien, en el cementerio había una sala cercana a las tumbas con esas mesas, debido a los ágapes funerarios que se celebraban tras el entierro en el cementerio.



Otras comunidades más pudientes tenían, en vez de un recinto cerrado, un pórtico con columnas en un lateral del cementerio donde se disponían las mesas.

A ciertas personas de la comunidad, consideradas más santas o más dignas, se les concedían tumbas más elaboradas, no cubiertas únicamente por losas sino por pequeños monumentos arquitectónicos que consistían en pequeños túmulos cuadrangulares o trilobulares de no más de 2 metros de altura llamados cellae.

A veces incluso estos cellae se consideraban insuficientes y se construían edificios más elevados circulares y cubiertos por cúpulas que son el inicio de los mausoleos. Tenían está forma debido a que estaban inspirados en los heroa (pequeños edificios de planta circular cupulados que servían para rememorar los hechos o la muerte de algún héroe pagano).

Catacumbas



Catacumba


Arte Paleocristiano en los siglos IV y V

El año 311 fue una fecha especialmente significativa para explicar el cambio que se va a producir en el arte cristiano, de un arte típico de comunidades pobres y semiclandestinas a un arte monumental y rico.
En esta fecha se promulgó el primer edicto de tolerancia, http://es.wikipedia.org/wiki/Edicto_de_Tolerancia_de_Nicomedia  el Edicto de Valerio Augusto, aunque tendrá más importancia el Edicto de Milán, del año 313, http://es.wikipedia.org/wiki/Edicto_de_Mil%C3%A1n   del mismo carácter tolerante que permite el culto cristiano sin ningún tipo de cortapisas.

Ambos fueron promulgados por el emperador Augusto Valerio, pero al acceder al trono el emperador Constantino se da un cambio, si cabe, más favorable para la iglesia cristiana puesto que una gran parte de la familia de Constantino se va a convertir al cristianismo e incluso se especula sobre si el propio emperador se hubiese convertido al final de su vida.


Este proceso de dignificación del cristianismo culmina en al año 380 cuando el emperador Teodosio proclama a la iglesia cristiana como iglesia oficial del Imperio.

A partir del año 313 los altos dignatarios de la Iglesia se van a convertir paulatinamente en autoridades del Imperio. De este modo, las jerarquías eclesiásticas van a pasar a ocupar importante cargos de la administración pública y la Iglesia cristiana se convierte gradualmente en una institución de poder estrechamente ligada al emperador y a la administración imperial.


Como consecuencia de ello, la liturgia cristiana comenzó a adoptar elementos característicos del protocolo imperial. Se va a solemnizar y, en consecuencia, va a necesitar un nuevo vocabulario artístico que iguale los edificios cristianos con los grandes edificios públicos, palacios y templos de la sociedad romana.
En esta nueva etapa el arte cristiano es financiado por el alto clero y por las clases patricias e incluso por los propios emperadores. Consecuencia de esta alto poder económico nos encontramos con un arte con tendencia al lujo muy considerable y realizado, por tanto, con materiales nobles especialmente costosos.
Las principales manifestaciones de este arte van a ser dos: la arquitectura eclesiástica y la pintura monumental que se va a plasmar a través de los mosaicos (musivaria, el arte de los mosaicos).


Los nuevos templos cristianos: las basílicas



BASILICA DE SANTA SABINA EN ROMA. SIGLO V DC.




ESTRUCTURA GENERAL DE UNA BASÍLICA.

BASÍLICA DE SAN PEDRO EN ROMA.



El principal problema que se plantea la Iglesia en estos momentos es encontrar un modelo arquitectónico para realizar sus celebraciones litúrgicas con toda pompa.

Evidentemente tiene muchos tipos de edificios a su alrededor que pueden inspirarles, como los propios templos romanos, pero pronto se deshecha esta idea debido por un lado a planteamientos puramente religiosos (reminiscencias de religiones paganas no deseadas…) y por otro lado porque en los templos romanos no entra la multitud, pero en las celebraciones cristianas sí.

Una vez que el Cristianismo fue legalizado y posteriormente elevado a la categoría de Religión Oficial, los cristiano llegaron a tener una enorme influencia política en el Imperio, por lo que sus construcciones van a ser de gran calidad y valor.

Para la construcción de los templos cristianos se rechazó el modelo de templo anterior romano por su asociación al paganismo.

Se adoptó entonces la basílica, edificio de múltiples usos ya que no tenía ninguna función específica y menos aún de carácter religioso.

Las basílicas romanas eran edificios de forma rectangular de tres o más naves en número impar separadas por columnas, que solía tener una cabecera sobreelevada respecto al resto rematada en una exedra


Edificios de planta centralizada: martyria y baptisterios


Si las basílicas para el culto tienen planta longitudinal, Las plantas centralizadas se van a reservar para los martyria y para los baptisterios, con funciones litúrgicas distintas.
Los martyria fueron construcciones de carácter funerario.





En occidente van a tender a convertirse en plantas de cruz griega y normalmente estarán unidos a la iglesia, mientras que en oriente adquieren una gran monumentalidad y se convierten en templos normalmente poligonales que estarán exentos.



Los baptisterios, en occidente serán de planta octogonal y estarán próximos a la iglesia, pero exentos, mientras que en oriente serán pequeñas salas de planta cuadrangular unidas al templo.



File:Battistero.jpg
BAPTISTERIO DE PARMA.


Mosaicos y sepulcros


Al margen de la arquitectura, el arte paleocristiano tiene en los mosaicos y la escultura funeraria de los sepulcros dos de sus más importantes manifestaciones artísticas.

Sepulcro paleocristiano de "San Vivente Mártir". Valencia


Sepulcro paleocristiano de "San Vivente Mártir". Valencia

Roma.



Sepulcros paleocristianos, junto con Lázaro, el buen Pastor y Adán y....

Por su parte, en los sarcófagos paleocristianos de los siglos IV y V, frente a los del siglo III que sólo nos ofrecían aspectos puntuales de la doctrina cristiana, se pretende resumir los principios básicos de la doctrina cristiana en su totalidad.
Sarcófago Paleocristiano de Astorga
Los sarcófagos se leen de izquierda a derecha y, si tienen dos registros, primero se lee el registro de arriba y luego el de abajo.

Dos sarcófagos paleocristianos (para trabajar en clase):



La técnica del mosaico paleocristiano es la misma que el periodo anterior, pero lógicamente, cambia la iconografía. Se eligen temas de carácter fuertemente simbólico y religioso.

Mosaico San Vital Teodora. MOSAICO PALEOCRISTIANO Y BIZANTINO.

Cúpula del baptisterio de los Ortodoxos
Cúpula del baptisterio de los Ortodoxos, en Ravena. Mosaicos divididos en tres zonas: la central ocupada por el bautismo de Cristo en el Jordán (en presencia del genio del río, al estilo pagano); la zona anular donde se desarrolla la serie de los doce apóstoles que parecen danzar entre columnas de flores; y el borde exterior formado por misteriosas arquitecturas, jardines mágicos y altares con libros sagrados.

Decoración del ábside de Santa Pudenciana (Roma) considerado como el más monumental de los mosaicos paleocristianos en la Ciudad Papal. Está realizado en mosaico y fechado en el siglo V.

Arquitectura y Arte Paleocristiano en España
En la Hispania tardorromana, dada su amplia romanización y también por su pronta cristianización, debieron ser muchos los edificios paleocristianos construidos.

Lamentablemente, las guerras incesantes e invasiones QUE sufrió España durante siglos apenas han dejado muestras de su arquitectura. Entre ellas, tenemos:
Mausoleo de Centcelles





El Mausoleo de Centcelles es lo único que se conserva de mediados del siglo IV y se encuentra en Constatí en Tarragona.

Parece que formaba parte de una villa romana construida inicialmente en el siglo III y reconstruida en la mitad del siglo IV, cuando se añaden los dos mausoleos, ambos de planta centralizada, una cuadrilobulada y otra circular que presentaba cuatro nichos en forma de pequeñas exedras.

Este último es el que se conserva, aunque en muy malas condiciones. Está cubierto por una gran cúpula con decoración en 4 frisos: el inferior representa una cacería, en el segundo hay escenas de las comendatio funebre entre columnas salomónicas, el tercero representa las estaciones, símbolo de inmortalidad, y en el cuarto no se sabe.

Entre los cazadores, hay uno mirando al frente, se cree que el difunto. Del segundo hay restos de un león que parece que era de gran calidad y del tercero, amorcillos con racimos de uvas.

Basílica de Santa María de Abajo de Carranque.



Se trata de la basílica cristiana más antigua que se conserva de España. Fue descubierta, tras intensos trabajos de excavaciones y actualmente es parte del Yacimiento Arqueológico o Parque Arqueológico de Carranque (Toledo),


Se cree que esta basílica paleocristiana fue erigida por orden del emperador romano cristiano Teodosio, a fines del siglo IV.
Basílica paleocristiana en Carranque
Martiriun de la Alberca




 


El Martirium de la Alberca es probablemente obra del siglo V. Se percibe influencia de un heroa griego de planta más bien basilical. El piso inferior está lleno de tumbas y el superior está rematado en exedra. El inferior está cubierto con bóveda rebajada y el superior con techumbre de madera a dos aguas.

Basílicas de ábside contrapuestos

En Vega del Mar (Málaga) del siglo V, quizá IV, con pórticos que suelen tener finalidad funeraria. Otra muy similar es la iglesia de Casa herrera (Badajoz), en la que aparecen salas junto a los ábsides, las pequeñas eran probablemente sacristías pero las grandes es posible que estuviesen empleadas por una comunidad monástica.

Arte Cristiano en la clandestinidad. Siglo III

Arquitectura paleocristiana:

Primera iconografía cristiana

Los primeros cristianos utilizaron imágenes de carácter simbólico para representar aspectos fundamentales de su doctrina.

Las imágenes en los domus o en las catacumbas no va a aparecer hasta el siglo III debido a que el crisitianismo, que se fundamenta en el Antiguo Testamento, es una doctrina que reniega de la imagen de la divinidad.

La eclosión iconográfica del siglo III, que además aparece de igual manera en lugares muy lejanos, se debió a una unificación de criterios debido a la petición insistente de miembros cristianos de que aquello que se les explica aparezca en imágenes.

Muchos de estos miembros son romanos cristianos que estaban acostumbrados a que se representaran las escenas referidas a las religión.

Existe una hipótesis por la que esta eclosión iconográfica del siglo III tuviera lugar como reacción y lucha contra una religión rival que sí utiliza la imagen como vía de difusión: el judaísmo.

Esta hipótesis está reafirmada porque la sinagoga de Dura Europos está llena de imágenes del Antiguo Testamento, que tras haber realizado la prueba del carbono 14 ha resultado que es un poco más antigua, aunque casi contemporánea, que el domus ecclesiae que se encuentra en esa ciudad.


Sinagoga de Dura Europos: http://es.wikipedia.org/wiki/Dura_Europos



Pero es importante resaltar que la iconografía cristiana no es de nueva creación, aunque los contenidos sí son nuevos. Recoge las imágenes del arte romano que tenían un contenido moral (los romanos habían empezado a preocuparse por el más allá y empiezan a darse representaciones de virtudes, escenas de contenido moral, etc.) y las subliman a un contenido divino.

Aún así, también se crearon imágenes nuevas para adoctrinar y explicar escenas y contenidos del Antiguo Testamento.

Al iniciarse la iconografía cristiana, se emplean fundamentalmente símbolos debido a la tradición de prohibir la imagen descriptiva, pero paulatinamente la iconografía comenzará a hacerse narrativa. Algunos de los símbolos más importantes son:

El Buen Pastor


Representa una figura masculina, joven, vestido como un pastor, que lleva sobre sus hombros un cordero y, generalmente, con una mano sujeta las patas y con la otra una jarro de leche o alguna otra cosa relacionada con la ganadería. Representa al Cristo redentor. No es original, proviene del moscóforo griego, 




que era el joven que llevaba los animales en los sacrificios, el portador de las ofrendas. Es un símbolo del culto. Esta imagen fue tomada por los romanos para uno de sus dioses más queridos: el Hermes crióforo, que era la imagen moral del dios protector. Este símbolo se dio principalmente en el siglo III.


El Cristo filósofo





está representado igual que un filósofo clásico (túnica corta, pelo corto y sandalias), con una actitud docente a la masa (da sensación de estar cercana de la gente). Sujeta siempre un libro. El filósofo para la sociedad romana estaba, por su formación, próximo a la divinidad. Representa tanto a Cristo filósofo como a la doctrina cristiana como auténtica filosofía. Es muy común en el siglo III, sobre todo en sarcófagos.

El Cristo pescador





está relacionado con el Bautismo. Es el Cristo que está pesando las almas (los peces) procedentes de las aguas del bautismo. Procede de un símbolo moral pagano del que no se sabe qué carga moral tenía. A veces al lado de él aparece una escena del Nuevo Testamento en la que Juan, una figura grande, posa la mano sobre la cabeza de Cristo, una figura pequeñita, ya que representa a un niño porque la Liturgia de ese momento denomina como "puer", niño, al catecúmeno en el momento del bautismo.


En ocasiones, aparece una paloma ya que en los Evangelios se cuenta que en el momento en el que Juan estaba bautizando a Jesús se abrieron los cielos y bajó el Espíritu de Dios en forma de paloma y sonó una voz que decía "Este es mi Hijo bien amado". Supone una reafirmación de la Santísima Trinidad.


El ágape o banquete eucarístico


Ágape de las Catacumbas de San Calixto. Roma.

Está inspirado en el tipo de banquetes grecorromanos (mesa semicircular, comensales reposando en divanes, etc.). Siempre hay platos pero no con pan sino con pescado, ya que el pez es un símbolo acróstico de Cristo.

Las almas en el Paraíso





es el icono del más allá. Se trata del Buen Pastor rodeado de paisaje y animales (jardín celestial). Hay siempre machos cabríos, que representan el alma indómita que consiguió reformarse, y ovejas, que simbolizan el alma limpia.

El orante





Se trata de una figura con ambas manos hacia arriba. Proviene de la iconografía pagana, en la que representaba a la piedad. En el cristianismo aparece convertida en el alma que da gracias a Dios (de alabanza) o el alma suplicante, depende del contexto.

Escenas del Antiguo Testamento

Siempre se representan los mismos episodios debido a que estas escenas están sacadas de las "Comendatio animae" (recomendación del alma), oraciones fúnebres que se cantaban frente a los difuntos para la salvación del alma.
Tiene dos partes: una es alusiva al Antiguo Testamento donde se citaban aquellos personajes que habían sido salvados milagrosamente por Yahvé.


La otra es alusiva al Nuevo Testamento donde se citaban los milagros de Cristo que había salvado también milagrosamente a ciertos personajes:
Padre, libera su alma como liberaste a Noe del diluvio, a Isaac de manos de Abraham, a Jonás de la ballena, a Daniel de los leones, a los tres jóvenes del horno y a Susana de los viejos. Tú también, hijo de Dios, libera su alma, tú que has abierto los ojos al ciego de nacimiento, has curado al paralítico y resucitado a Lázaro
Las escenas de las comendatio relativas al Antiguo Testamento nos presentan dos variantes iconográficas con sus respectivos contenidos, que son conciliables: los ejemplos de salvación y las prefiguraciones.

Los cristianos ven con una gran animadversión la Crucifixión de Cristo porque era el castigo destinado a los peores criminales, por lo que recurren a una serie de escenas del Antiguo Testamento que tienen un paralelismo con la Pasión de Cristo y son una premonición de lo que ocurrirá en el Nuevo Testamento.

Por ejemplo, Jonás es arrojado al mar porque le creían causa del mal tiempo, lo que equivaldría a la Pasión de Cristo.

Jonás es comido por la ballena y permanece en su interior tres días hasta que lo escupe y es llevado hasta una playa. Ello equivaldría a la muerte de Cristo que permanece así tres días hasta su Resurrección.


El pecado original: se representa siempre de la misma manera: el árbol de la ciencia entre Adán y Eva.



 Es habitual que aparezca la serpiente, normalmente enroscada en el árbol, a veces en el tronco, a veces en las ramas, a veces dirigiéndose a Eva.
Muchas veces Adán y Eva se encuentran cubriéndose los genitales con hojas de parra y se muestra su arrepentimiento.

El arca de Noé

Se representa en el momento en el que la paloma vuelve con la rama de olivo. La nave tiene forma cúbica no se sabe si por deseo de abstracción a la hora de reproducirla o por ignorancia del autor.

Los tres jóvenes hebreos en el horno: con actitud de súplica o de alabanza.


Los tres hebreos en el horno. Catacumba de Priscila. Siglo II.

Era un dilema para aquellos jóvenes judíos, obedecer a Dios y acatar las ordenes de Nabucodonosor. Quizá muchos de los judíos que fueron llevados cautivos a Babilonia, olvidaron pronto las costumbres de su país y se acomodaron pronto a la vida muelle, y mundana que en Babilonia podían disfrutar.

Estos jóvenes, habían sido educados en el mismo palacio del rey, con todo esmero, y ahora, ellos ocupaban altos cargos en el país. Es cosa natural que sintieran agradecimiento a Nabucodonosor: pero ante todo ellos eran fieles a su Dios, a aquel que en su infancia ellos habían aprendido a amar y obedecer, y que sabían era el autentico Dios.

Llegó la ora de la prueba para ellos. Él rey idólatra manda construir la gigantesca estatua y ordena que en todos sus dominios, al tronar de las trompetas y toda clase de instrumentos musicales todas las gentes habían de doblar su rodilla y adorar aquella estatua de oro, pero cual sería la sorpresa de la gente al ver que Sadrac, Mesac y Abed-Nego continuaban de pié sin hacer el menor caso al mandato del rey que había amenazado con arrojar a un horno ardiendo a aquellas personas que desobedeciesen sus órdenes.

Alguien fue con la noticia al rey: "Tus protegidos no han obedecido tus órdenes". Entonces como ahora siempre hay quienes están dispuestos a acusar a otro tratando de perjudicarle. Pero Dios está con ellos como lo está siempre con aquellos que cumplen su Palabra.

El rey los llama a su presencia y les conmina a que se arrodillen ante la estatua amenazándoles con el horno ardiendo. Contestando ellos que jamás harían algo semejante con un ídolo, ellos tienen fe en su Dios.

Jonás y la ballena

normalmente se le representa en el momento en que es arrojado al mar. Durante este periodo la ballena se representa como un dragón. A veces se representa toda la historia en varias escenas, a las que se le añade una última que viene de Endymión, http://es.wikipedia.org/wiki/Endimi%C3%B3n

File:Sebastiano Ricci 015.jpg

 un protegido de Zeus al que este le da un descanso placentero para siempre. Esta última escena representaría el descanso eterno del alma en el paraíso.

Escenas del Nuevo Testamento

La Anunciaciónhttp://es.wikipedia.org/wiki/Anunciaci%C3%B3n es muy importante porque es el inicio de la Redención. Se representa a la Vírgen entronizada con el ángel anunciándole la noticia con el brazo extendido.

File:Paolo de Matteis - The Annunciation.jpg

La adoración de los Reyes Magos: o Epifanía (salvación universal). http://es.wikipedia.org/wiki/Reyes_Magos.

File:Adoration Magi Louvre OAR511.jpg
La adoración de los magos, detalle. Vitral, Alemania, ca. 1400.

El número de reyes que aparecen es variable, se representa como astrólogos probablemente persas que por un cometa adivinaron que había ocurrido algo especial, el nacimiento de un personaje muy importante para la humanidad.

El hecho de que los magos sean extranjeros y de otra religión (ni judíos ni cristianos) es muy importante ya que dan un carácter de universalidad a la Redención.

DICCIONARIO:

MÚSICA.



Nos toca vivir tiempos 
en los que ya nacemos muy viejos, 

nos queda el cruel consuelo 

de no mirarnos nunca al espejo 

Nos cuesta levantarnos 
y en la misma cuesta caemos 
porque nos cuesta tanto 
mejor quedarse siempre en el suelo 

Se nos cambia la mirada 
cada vez que se nos rompe el alma 
se nos quitan todas las ganas 
siempre esperamos que llegue el mañana. 

Me quedaré con muchas ganas de verte 
vacío y sin aliento estaré 
a punto de encontrarte 
cuando se acabe el tiempo volveré 
cuando no quede nadie 
a ver si están los restos del que fui 
pero ese nunca vuelve. 

En mentiras creemos 
nos limitamos a pensar que somos buenos 
nunca nos preguntamos 
solo hablamos, reímos y a veces lloramos 

Cuando nos conocemos 
empezamos a pensar lo que está pasando 
y miramos más lejos 
y miramos donde nunca habíamos mirado. 

Se nos hace corto el tiempo 
cada vez que el corazón se embala 
se nos pasa la vida entera 
buscando aquella eterna mirada. 

Me quedaré con muchas ganas de verte 
vacío y sin aliento estaré 
a punto de encontrarte 
cuando se acabe el tiempo volveré 
cuando no quede nadie 
a ver si están los restos del que fui 
pero ese nunca vuelve. 

Se nos cambia la mirada 
cada vez que se nos rompe el alma 
se nos quitan todas las ganas 
siempre esperamos que llegue el mañana. 

Me quedaré con muchas ganas de verte 
vacío y sin aliento estaré 
a punto de encontrarte 
cuando se acabe el tiempo volveré 
cuando no quede nadie 
a ver si están los restos del que fui 
pero ese nunca vuelve, 
nunca vuelve, nunca vuelve.

LITERATURA (EL CANTAR DE LOS CANTARES).

      A)     EL TEMA CONYUGAL.

 Dos veces lo dice San Juan en su carta primera: "Dios es amor" (4,8.16). No se ha dicho cosa más alta de Dios. Ni del amor. Además el amor ancla al hombre en Dios: "Quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él" (4,16).
De qué amor habla San Juan? Uno responderá que trata del amor purísimo a Dios, y citará: "Amemos a Dios, pues él nos amó primero" (4.19). Pero se le refutará con otra cita: "Si uno dice que ama a Dios y no ama al prójimo, es un mentiroso" (4,20).
¿De qué amor al prójimo se habla aquí? Alguien pensará que se trata de un amor espiritual o espiritual izado, victorioso de la atracción y deseo corporal. Y esto no es cierto. O bien de un amor superpersonal y generalizante, una especie de amor a la humanidad sin tropezar con personas concretas. Y esto no es cierto.
Pensemos en el paradigma del amor, el amor de marido y mujer.
En el misterioso descubrimiento del otro, a quien darse sin perderse, realizando la plenitud en la unión. El extraño salir de sí, éxtasis, para encontrarse en otro. La fuerza creadora, el poder fecundo, el momento eterno. El ansia y el gozo y la victoria sobre el temor: "En el amor no cabe el temor, pues el amor perfecto expulsa el temor" (1 Jn 4,18).

B. EL TEMA PERSONAL.

Plenitud de la unión personal que, desde dentro, desde un centro, ilumina y transfigura el mundo, elevándolo a la conjunción humana del amor: primavera, frondas, flores y frutos, bosques y jardines, pájaros, valles y montañas, astros y constelaciones. El amor los nombra, y al nombrarlos los coloca concéntricos a sí mismo.
De eso nos habla este brevísimo libro, colección de canciones para una boda, diálogos de novios recordando y esperando. Durante la semana que sigue a la boda los novios son rey y reina: si él es Salomón, ella es Sulamita, si él es "pastor de azucenas", ella es "princesa de los jardines". Cantos con dos protagonistas por igual. Él y ella, sin nombre declarado, son todas las parejas que repiten el milagro del amor.
El tema personal lo domina todo: "llévame contigo, amor de mi alma, ven a mí, mi amado es mío y yo soy suya" Y qué densidad de sufijos posesivos, de primera y segunda persona. Todo lo demás es escenario o símbolo, comparsas, irradiación y presencia. Hasta el cuerpo es presencia personal.
La persona es la totalidad y no un reducto espiritual, incorpóreo.


El amor del Cantar bíblico cree en el cuerpo, contempla extasiado el cuerpo, del amado y de la amada, y lo canta y lo desea. Lo contempla como cifra y suma de bellezas naturales: montañas, árboles, animales. La belleza total y multiforme de la creación reside en el cuerpo cantado: gacelas, gamos, cervatillos, palomas y cuervos, corderos, una yegua; también granadas y azucenas, palmeras y cedros, y un montón de trigo; las albercas y el Carmelo y el Líbano. Y también la belleza


que fabrica el hombre: joyas y copas, columnas y torres. Casi nos atrevemos a parafrasear: al ver los amados la belleza del cuerpo, descubren que el mundo es muy bueno, como en un reposo genesíaco.
La contemplación es camino y pausa de la posesión. El gozo del amor sintetiza los deleites, sobre todo aromas y sabores. Aromas de bosques y jardines, de vides e higueras en flor, o elaborados, de mirra e incienso: "Despierta cierzo, llégate austro, orea mi jardín, que exhale sus perfumes". Y los sabores: de uvas, manzanas y dátiles, de miel y leche, y sobre todo de vino.

C. TRASCENDENCIA DEL AMOR.

Los amantes en el éxtasis del amor parecen ocupar y llenar todo el libro, como protagonistas únicos, como único protagonista. Es verdad que la canción evoca otras figuras: pastores y centinelas, escolta, espectadores de la danza. Pero llega el momento de la soledad, de "expulsar las raposas", del conjuro a las muchachas; el momento del sueño del amor "hasta que él quiera".
Se podría pensar que el amor se agota en sí mismo, se justifica así, niega lo demás. Pero adviene un relámpago que evoca las dos oscuridades, el Abismo y la Muerte. Y en el relámpago la gran revelación: "llamarada divina" .
El amor es grande, es invencible, porque es fuego que viene de Dios, y viene de Dios porque "Dios es amor". El Cantar bíblico canta un amor intenso, único, exclusivo de un hombre y una mujer: "una sola es mi paloma", "mi viña es sólo para mí". Si ese amor, sin perder intensidad, pudiera abarcar y abrazar a todos los hombres, ese amor sería la más alta "encarnación" del amor de Dios, de Dios amor. Así lo entiende Pablo en Ef 5,32.
¿Quién se atreve a describir el gozo del cielo, la unión plena y definitiva con Dios? Y no sería tan difícil: el cielo es amor; y por eso el amor es cielo. "La alegría que encuentra el marido con su esposa la encontrará Dios contigo" Is 62,5.
El amor de este libro todavía tiene resquicios de temor y dolor: raposas que destrozan, sorpresas nocturnas, llamar en vano, buscar sin encontrar, la fascinación inerme ... Todavía no es perfecto. Pero precisamente en su límite nos descubre un amor sin límite, sin sombra ni recuerdo de temor, la plenitud de amar a Dios y a todo en él.

D. EL ESTILO.

El estilo del libro se adapta al tema. Es rico en imágenes y comparaciones, se complace en expresiones de doble sentido, bien fáciles en el tema erótico, cuida mucho la sonoridad, pues las canciones se cantaban o recitaban. La versión española intenta recrear una sonoridad grata, con los recursos de nuestra lengua. En cuanto al ritmo, he escogido el ritmo acentual de nuestro cancionero tradicional.

E. LA INTERPRETACIÓN ALEGÓRICA.

a) Ya entre los rabinos se leyó el libro como alegoría del amor de Yhwh por Israel, según tradición profética. Y se repartieron sus poemas según las etapas de la historia de Israel.
b) Entre los cristianos el punto de arranque fue Ef 5. El libro se leyó como alegoría del amor del Mesías Jesús a la Iglesia. A partir de la figura colectiva de la Iglesia, se movieron en dos direcciones: el amor del Hijo de Dios por una naturaleza humana, el amor del Mesías por miembros individuales de la Iglesia. Entre ellos se señalan: María, las mártires, las vírgenes (en su consagración), el alma (en figura femenina; místicos).
Creo que hoy se puede practicar la lectura alegórica con tal de que se apoye en un soporte firme de sentido literal.

1 1El mejor cantar por Salomón.  
Besos  

2iQue me bese con besos de su boca!
3Son mejores que el vino tus amores,

es mejor el olor de tus perfumes.
Tu nombre es como un bálsamo
           fragante, 
y de ti se enamoran las doncellas.
4iAh, llévame contigo, sí, corriendo,

a tu alcoba condúceme, rey mío:
a celebrar contigo nuestra fiesta
y alabar tus amores más que el vino!
¡Con razón de ti se enamoran!

Diálogo 

ELLA        

5Tengo la tez morena, pero hermosa,
muchachas de Jerusalén,
como las tiendas de Cadar,
los pabellones de Salomón.
6No os fijéis en mi tez oscura,
es que el sol me ha bronceado:
enfadados conmigo, mis hermanos
de madre me pusieron a guardar sus viñas;
y mi viña, la mía, no la supe guardar. 



ELLA        
7Avísame, amor de mi alma, 
            dónde pastoreas, dónde recuestas
            tu ganado en la siesta,
            para que no vaya perdida
            por los rebaños de tus compañeros. 

EL       
8Si no lo sabes,
tú, la más bella de las mujeres,
sigue las huellas de las ovejas,
y lleva a pastar tus cabritos
en los apriscos de los pastores.
9 Amada, te pareces a la yegua
de la carroza del Faraón. 
10iQué bellas tus mejillas
con los pendientes,
tu cuello con los collares!
11Te haremos pendientes de oro,
incrustados de plata.

ELLA     

12Mientras el rey estaba en su diván,
              mi nardo despedía su perfume.
           13Mi amado es para mí
           una bolsa de mirra 
que descansa en mis pechos;
14mi amado es para mí
como ramo florido de ciprés
           de los jardines de Engadí. 

EL      

15¡Qué hermosa eres, mi amada,
           qué hermosa eres!
Tus ojos son palomas.

ELLA     

16¡Qué hermoso eres, mi amado,
              qué dulzura y qué hechizo!
Nuestra cama es de frondas
y las vigas de casa son de cedro,
y el techo de cipreses.  


1,1 La designación cantar o canción es, como en castellano, genérica. Cantar de los cantares es un calco de la forma hebrea de un superlativo relativo. Que su autor sea Salomón, que lo haya compuesto para su boda con una princesa egipcia no pasa de leyenda. Una ingeniosa y fantástica teoría dice que Salomón compuso de joven el Cantar, ya maduro los Proverbios, de viejo el Eclesiastés.

Nota al empezar el comentario. El texto hebreo encierra muchas palabras y expresiones dudosas, enigmáticas. Los comentaristas tienen que recurrir a conjeturas y con frecuencia no van de acuerdo. El texto hebreo está escrito todo seguido. Divisiones y títulos son obra del comentarista y son ya un comienzo importante de comentario. Cada uno ofrece el suyo y no puede imponerlo.  

1,2 El verbo hebreo inicial coincide aquí fonéticamente con regar o abrevar. Muy pronto empiezan los juegos sonoros. 
1,3-4 Comienza la presencia envolvente de aromas y sabores, vino. Juega con la asonancia de nombre / fama con aceite / perfume: shem y shemen, como Ecl 7,1. Corrigiendo el hebreo de "alabar", resulta "embriagarnos"; pero la mención del amor suena bien en la fiesta.  

1,5-2,7 Una serie de unidades, que otros separan, parecen unidas por el recurso del diálogo y por el movimiento final hacia el abrazo y el reposo.  

1,5 Cadar es una tribu de beduinos; sus tiendas son ásperas y de color oscuro, mientras que los pabellones o cortinajes de palacio son elegantes.  

1,6 Las muchachas de Jerusalén estiman la blancura como parte de la belleza femenina. Las tareas del campo, a pleno sol, atentan contra ese ideal de belleza, que la protagonista no acaba de asimilar. Los hermanos se portarán mejor al final, 8,8s. Empieza el juego metafórico que nuestros viejos poetas llamaron viña = niña. 
1,7 Los compañeros pueden ser un peligro, y ella busca sólo a su pastor.  

1,8 La yegua, animal regio, bello de formas. 2 Cr 1,16.  

1,9 Ez 16,10-14.

1,14 En vez de "ciprés", podría ser alheña. Engadí es un oasis al noroeste del Mar Muerto, proverbial por su encanto. El nombre significa en castellano Fuentelchivo.  

1,15 "De palomas" o simplemente "palomas".  

1,16 Este verso se puede poner en boca de él. Describe un refugio apartado en la floresta, al aire libre y cobijados por árboles frondosos.


FILOSOFÍA EN EL BACHILLERATO.



LA FILOSOFÍA GRIEGA.

FILOSOFÍA.

SÓCRATES, PLATÓN Y SAN AGUSTÍN.


Sócrates

(- 470 a - 399)
1. El interés de la reflexión filosófica se centraba entonces en torno al ser humano y la sociedad, abandonando el predominio del interés por el estudio de la naturaleza. 

2. Si creemos a Jenofonte, a Sócrates le interesaba fundamentalmente la formación de hombres de bien, con lo que su actividad filosófica quedaría reducida a la de un moralista práctico.

3. El rechazo del relativismo de los sofistas llevó a Sócrates a la búsqueda de la definición universal, que pretendía alcanzar mediante un método inductivo.

4. Los sofistas habían afirmado el relativismo gnoseológico y moral. Sócrates criticará ese relativismo, convencido de que los ejemplos concretos encierran un elemento común respecto al cual esos ejemplos tienen un significado. Si decimos de un acto que es "bueno" será porque tenemos alguna noción de "lo que es" bueno; si no tuviéramos esa noción, ni siquiera podríamos decir que es bueno para nosotros pues, ¿cómo lo sabríamos? Lo mismo ocurre en el caso de la virtud, de la justicia o de cualquier otro concepto moral. Para el relativismo estos conceptos no son susceptibles de una definición universal: son el resultado de una convención, lo que hace que lo justo en una ciudad pueda no serlo en otra. Sócrates, por el contrario, está convencido de que lo justo ha de ser lo mismo en todas las ciudades, y que su definición ha de valer universalmente. La búsqueda de la definición universal se presenta, pues, como la solución del problema moral y la superación del relativismo.

5. ¿Cómo proceder a esa búsqueda? Sócrates desarrolla un método práctico basado en el diálogo, en la conversación, la "dialéctica", en el que a través del razonamiento inductivo se podría esperar alcanzar la definición universal de los términos objeto de investigación. Dicho método constaba de dos fases: la ironía y la mayéutica. En la primera fase el objetivo fundamental es, a través del análisis práctico de definiciones concretas, reconocer nuestra ignorancia, nuestro desconocimiento de la definición que estamos buscando. Sólo reconocida nuestra ignorancia estamos en condiciones de buscar la verdad. La segunda fase consistiría propiamente en la búsqueda de esa verdad, de esa definición universal, ese modelo de referencia para todos nuestros juicios morales.

6. Todo parece indicar que la intencionalidad de Sócrates era práctica: descubrir aquel conocimiento que sirviera para vivir, es decir, determinar los verdaderos valores a realizar. En este sentido es llamada la ética socrática "intelectualista": el conocimiento se busca estrictamente como un medio para la acción. De modo que si conociéramos lo "Bueno", no podríamos dejar de actuar conforme a él; la falta de virtud en nuestras acciones será identificada pues con la ignorancia, y la virtud con el saber.



Platón

(- 428 a - 347)
1. La teoría de las Ideas representa el núcleo de la filosofía platónica, el eje a través del cual se articula todo su pensamiento.

2. Tradicionalmente se ha interpretado la teoría de las Ideas de la siguiente manera: Platón distingue dos modos de realidad, una, a la que llama inteligible, y otra a la que llama sensible. La realidad inteligible, a la que denomina "Idea", tiene las características de ser inmaterial, eterna, (ingenerada e indestructible, pues), siendo, por lo tanto,ajena al cambio, y constituye el modelo o arquetipo de la otra realidad, la sensible o visible, constituida por lo que ordinariamente llamamos "cosas", y que tiene las características de ser material, corruptible, (sometida al cambio, esto es, a la generación y a la destrucción), y que resulta no ser más que una copia de la realidad inteligible.
La primera forma de realidad, constituida por las Ideas, representaría el verdadero ser, mientras que de la segunda forma de realidad, las realidades materiales o "cosas", hallándose en un constante devenir, nunca podrá decirse de ellas que verdaderamente son. Además, sólo la Idea es susceptible de un verdadero conocimiento o "episteme", mientras que la realidad sensible, las cosas, sólo son susceptibles de opinión o "doxa". De la forma en que Platón se refiere a las Ideas en varias de sus obras como en el "Fedón" (el alma contempla, antes de su unión con el cuerpo, las Ideas) o en el "Timeo" (el Demiurgo modela la materia ateniéndose al modelo de las Ideas), así como de la afirmación aristotélica en la "Metafísica" según la cual Platón "separó" las Ideas de las cosas, suele formar parte de esta presentación tradicional de la teoría de las Ideas la afirmación de la separación ("khorismós") entre lo sensible y lo inteligible como una característica propia de ella.

3. Las Ideas, por lo demás, está jerarquizadas. El primer rango le corresponde a la Idea de Bien, tal como nos lo presenta Platón en la "República", aunque en otros diálogos ocuparán su lugar lo Uno, (en el "Parménides"), la Belleza, (en el "Banquete"), o el Ser, (en el "Sofista"), que representan el máximo grado de realidad, siendo la causa de todo lo que existe. A continuación vendrían las Ideas de los objetos éticos y estéticos, seguida de las Ideas de los objetos matemáticos y finalmente de las Ideas de las cosas. Platón intenta también establecer una cierta comunicación entre las Ideas y, según Aristóteles, terminó por identificar las Ideas con los números, identificación de la que sí tenemos constancia que realizaron los continuadores de la actividad platónica en la Academia.

4. En el "Timeo", una de las obras escritas en el período de vejez, nos expone Platón su cosmología, inspirada, como el resto de sus grandes concepciones, en la Teoría de las Ideas. Es a partir de ellas como el Demiurgo modela la materia y da lugar así a la constitución de nuestro universo. El Timeo es una de las obras de vejez de Platón en la que encontramos expuesta por primera vez, sin embargo, su cosmología. La obra comienza con una referencia al mito de la Atlántida (que será completado y desarrollado en el Crítias).

5. Los elementos fundamentales que interviene en la explicación cosmológica son, pues, las Ideas y la materia, a las que hay que añadir el Demiurgo, (especie de semidiós artesano del universo, y su causa eficiente), y el vacío, necesario para explicar el movimiento. Simplificando las explicaciones, siempre alegóricas, de Platón podríamos resumir su pensamiento de la siguiente manera: las Ideas, que existen eternamente en algún lugar, son contempladas por el Demiurgo quien, admirado por su perfección y belleza pretende trasladarlas a la materia, que se halla sumida en el caos y el desorden, sometida como está al movimiento. Tomando como modelo esa perfección y belleza de las Ideas el Demiurgo modela la materia, introduciendo en su originario caos y desorden, el orden: la belleza y la armonía. El Demiurgo es presentado por Platón como un ser bondadoso cuya intención es la de hacer participar a la materia de la bondad y perfección de las Ideas, por lo que ha de suponerse que el mundo resultante es el mejor de los mundos posibles. Las imperfecciones del mismo no son atribuibles al Demiurgo, sino a las características propias de la imperfección de la materia. Por lo demás, no debemos concebir el Demiurgo como un dios creador, puesto que trabaja sobre materiales ya preexistentes.

6. En el centro del mundo el Demiurgo colocó un alma que se extiende por doquier por el universo, y que creó a partir de la combinación de las Ideas y de la existencia divisible del devenir, de las cosas sensibles, pero también de lo Mismo y lo Otro, gozando por ello de una realidad intermedia. Las almas inmortales son formadas también por el demiurgo a partir de una composición similar a la del alma cósmica, por lo que tanto unas como otra participan de los dos mundos. El cosmos se ve convertido así en un animal eterno.
Parece ser, pues, que la intención de Platón es la de insistir, frente a las teorías mecanicistas de Demócrito, por ejemplo, frente a un universo caótico y sin finalidad ninguna, en la visión de un cosmos ordenado siguiendo los dictados de la inteligencia. La actuación del Demiurgo está sometida, pues, a un fin: trasladar el orden del mundo de las Ideas a la materia, ofreciéndonos así una explicación finalista, teleológica, del universo.

7. El hombre es el resultado de una unión "accidental" entre el alma, inmortal, y el cuerpo, material y corruptible, dos realidades distintas que se encuentran unidas en un solo ser de modo provisional, de tal modo que lo más propiamente humano que hay en el hombre es su alma, a la que le corresponde la función de gobernar, dirigir, la vida humana.

8. El alma, nos dice Platón, es inmortal, transmigra de unos cuerpos otros y es, además, principio de conocimiento. En la medida en que conocemos "por" el alma, ésta ha de ser homogénea con el objeto conocido, es decir, con las Ideas, por lo que no puede ser material. La idea de que el alma es inmortal y transmigra le viene a Platón, casi con toda seguridad, de los pitagóricos.

9. La primera explicación del conocimiento que encontramos en Platón, antes de haber elaborado la teoría de las Ideas, es la teoría de la reminiscencia (anámnesis) que nos ofrece en el Menón. Según ella el alma, siendo inmortal, lo ha conocido todo en su existencia anterior por lo que, cuando creemos conocer algo, lo que realmente ocurre es que el alma recuerda lo que ya sabía. Aprender es, por lo tanto, recordar. ¿Qué ha conocido el alma en su otra existencia? ¿A qué tipo de existencias del alma se refiere? Platón no nos lo dice, pero no parece que esté haciendo referencia a sus anteriores reencarnaciones. El contacto con la sensibilidad, el ejercicio de la razón, serían los instrumentos que provocarían ese recuerdo en qué consiste el conocimiento. La teoría de la reminiscencia volverá a ser utilizada en el Fedón en el transcurso de una de las pruebas para demostrar la inmortalidad del alma, pero Platón no volverá a insistir en ella como explicación del conocimiento.

10. Fundamentalmente distinguirá Platón dos modos de conocimiento: la "doxa" (o conocimiento sensible) y la "episteme" (o conocimiento inteligible). A cada uno de ellos le corresponderá un tipo de realidad, la sensible y la inteligible, respectivamente. El verdadero conocimiento viene representado por la "episteme", dado que es el único conocimiento que versa sobre el ser y, por lo tanto, que es infalible. Efectivamente, el conocimiento verdadero lo ha de ser de lo universal, de la esencia, de aquello que no está sometido a la fluctuación de la realidad sensible; ha de ser, por lo tanto, conocimiento de las Ideas.

11. Si la justicia en la ciudad reside en que cada clase social haga lo que debe hacer, la justicia en el hombre residirá también en que cada parte del alma haga lo que debe. Ello implica que la vida buena para el hombre es una vida en la que se atiendan las necesidades "materiales" y "espirituales".

12. El verdadero bien del hombre, la felicidad, habrá de alcanzarse mediante la práctica de la virtud. Pero ¿qué es la virtud? Platón acepta fundamentalmente la identificación socrática entre virtud y conocimiento. La falta de virtud no supone una perversión de la naturaleza humana; por su propia naturaleza el hombre busca el bien para sí, pero si desconoce el bien puede tomar como bueno, erróneamente, cualquier cosa y, en consecuencia, actuar incorrectamente; la falta de virtud es equivalente, pues, a la ignorancia. 



San Agustín de Hipona

(354 - 430)
1.      Pese a los esfuerzos de su madre, Mónica, que le había educado en el cristianismo desde su más tierna infancia, Agustín llevará en Cartago una vida disipada, muy alejada de las pretensiones de aquella, orientada hacia el disfrute de todos los placeres sensibles. En esa época convivirá con una mujer (cuyo nombre no nos revela en sus Confesiones, pero que pudo haberse llamado Floria Emilia) con la que mantendrá una relación apasionada y con la que tendrá un hijo, Adeodato, el año 372.

2.      En el año 386 se convierte el cristianismo. Ese mismo año se establecerá en Casiciaco, cerca de Milán, con su madre, su hijo y algunos amigos, y comienza a escribir sus primeras Epístolas. El año siguiente se bautiza en Milán y opta por una vida ascética y casta. Tras la muerte de su madre, se traslada a África el año 388, estableciéndose en Tagaste donde fundará un monasterio en el que permanecerá hasta el año 391. Dicho año se trasladará a Hipona, (actualmente Annaba, también en Argelia), ciudad cercana a Tagaste, en la costa, donde será consagrado sacerdote por el obispo Valerio. Allí fundará otro monasterio, en terrenos cedidos por el obispo, desarrollando una fecunda actividad filosófica y religiosa, destacando el carácter polémico contra las diversas herejías (donatistas, pelagianistas...) a las que se enfrentaba el cristianismo, y que San Agustín consideraba el principal problema con el que habría de enfrentarse.

3.       La actividad filosófica de San Agustín se desarrolla en la segunda mitad del siglo IV y el primer cuarto del siglo V, un período en el que el Bajo Imperio romano está sometido a fuertes tensiones internas y a la presión de las tribus bárbaras, que terminarán por provocar el desmoronamiento de la parte occidental de forma definitiva a finales del siglo V.

4.       Constantino I, convertido al cristianismo tras haber ganado una batalla contra Majencio, en la que había pedido ayuda al Dios de los cristianos (según relata Eusebio en "El sueño de Constantino"), fue el primer emperador cristiano. Constantino I establecerá una dinastía que, excepto en el caso de Juliano, favorecerá el desarrollo del cristianismo. Con el Edicto de Milán, del año 313, el cristianismo queda despenalizado y los cristianos adquieren cada vez mayor poder y protagonismo en la vida pública romana, llegando algunos a formar parte del círculo de colaboradores de Constantino I, quien concede privilegios a la Iglesia, hace donaciones y apoya la construcción de templos cristianos. El mismo Constantino I convocará un concilio, el de Nicea (el año 325), en el que se fijarán algunos de los dogmas fundamentales del cristianismo y se condenará el arrianismo.

5.      El planteamiento griego del tema de Dios, por ejemplo, se limitaba a su interpretación como inteligencia ordenadora, como causa final, o como razón cósmica, tal como aparece en Anaxágoras, Aristóteles y los estoicos, respectivamente. Los cristianos, sin embargo, por Dios entenderán un ser providente, preocupado por los asuntos humanos; un ser encarnado, que adopta la apariencia humana con todas sus consecuencias; un ser creador, omnipotente, único, pero también paternal. Y resulta difícil, por no decir imposible, encontrar tal visión de Dios en ningún filósofo griego.

6.      No menor dificultad representa la adecuación de la noción de verdad del cristianismo a la de la filosofía griega; el origen divino de la verdad hace, para los cristianos, de su verdad, la verdad, a secas. Esta postura difícilmente se puede reconciliar con la tendencia griega a la racionalidad y su aceptación de los límites del conocimiento. 

7.      También en el caso del hombre se parte de concepciones distintas; para los cristianos el hombre ha sido hecho a imagen de Dios y, dotado de un alma inmortal, su cuerpo resucitará al final de los tiempos (lo que supone una concepción lineal de la historia, opuesta a la concepción cíclica de los griegos), uniéndose a aquélla, siendo juzgado y mereciendo una recompensa o un castigo por su conducta (lo que supone las nociones de culpa o pecado y arrepentimiento o redención).

8.      Los pensadores cristianos encuentran con el platonismo (y con el neoplatonismo, pero también con algunas teorías estoicas) algunas coincidencias que les animan a inspirarse en dicha corriente filosófica para justificar, defender, o simplemente comprender su fe. Entre ellas, merecen destacarse el dualismo platónico, con la distinción de un mundo sensible y un mundo inteligible, y la explicación de la semejanza entre ambos a partir de las teorías de la imitación o la participación; la existencia del demiurgo, entidad "configuradora" del mundo sensible, (lo que, para los cristianos, lo acercaba a la idea de "creación"); y la idea de Bien, como fuente de toda realidad, identificada con la idea de Uno, lo que se interpretaba como una afirmación simbólica del monoteísmo y de la trascendencia de Dios.

9.      También respecto al hombre, la afirmación de su composición dualista, alma y cuerpo, y la afirmación de la inmortalidad del alma se consideraron apoyos sólidos para la defensa de las creencias cristianas; pero también la afirmación platónica de un juicio final en el que se decide el posterior destino de las almas.

10.   No hay una distinción clara entre razón y fe en la obra de San Agustín, lo que marcará el discurrir de todo su pensamiento. Existe una sola verdad, la revelada por la religión, y la razón puede contribuir a conocerla mejor. "Cree para comprender", nos dice, en una clara expresión de predominio de la fe; sin la creencia en los dogmas de la fe no podremos llegar a comprender la verdad, Dios y todo lo creado por Dios (la sabiduría de los antiguos no sería para él más que ignorancia); "comprende para creer", en clara alusión al papel subsidiario, pero necesario, de la razón como instrumento de aclaración de la fe: la fe puede y debe apoyarse en el discurso racional ya que, correctamente utilizado, no puede estar en desacuerdo con la fe, afianzando el valor de ésta. Esta vinculación profunda entre la razón y la fe será una característica de la filosofía cristiana posterior hasta la nueva interpretación de la relación entre ambas aportada por santo Tomás de Aquino, y supone una clara dependencia de la filosofía respecto a la teología.

11.   En ese conocimiento cierto que tiene la mente de sí misma y por sí misma, en la experiencia interior, asentará San Agustín la validez del conocimiento. Así, no puedo dudar de la certeza de los principios del entendimiento, como el principio de no contradicción; ni de la certeza de las verdades matemáticas. Tampoco puedo dudar de la certeza de la realidad exterior, en la que vivo. No obstante la mente, buscando la verdad en sí misma, se trascenderá a sí misma al encontrar en ella las ideas, verdades inmutables que no pueden proceder de la experiencia.

12.   Distinguirá San Agustín varios tipos de conocimiento, asegurada su posibilidad: el conocimiento sensible y el conocimiento racional; el conocimiento racional, a su vez, podrá ser inferior y superior. El conocimiento sensible es el grado más bajo de conocimiento y, aunque realizado por el alma, los sentidos son sus instrumentos; este tipo de conocimiento sólo genera en mí opinión, doxa, tipo de conocimiento sometido a modificación, dado que versa sobre lo mudable (puede observarse la clara dependencia platónica del pensamiento agustiniano); al depender del objeto (mudable) y de los sentidos (los instrumentos) cualquier deficiencia en ellos se transmitirá al conocimiento que tiene el alma de lo sensible. El verdadero objeto de conocimiento no es lo mudable, sino lo inmutable, donde reside la verdad. Y el conocimiento sensible no me puede ofrecer esta verdad.

13.   El conocimiento racional, en su actividad inferior, se dirige al conocimiento de lo que hay de universal y necesario en la realidad temporal, y es el tipo de conocimiento que podemos llamar ciencia (como los conocimientos matemáticos). Ese tipo de conocimiento depende del alma, pero se produce a raíz del "contacto" con la realidad sensible, siendo ésta la ocasión que permite que la razón origine tales conocimientos universales.

14.   El conocimiento racional, en su actividad superior, es llamado por San Agustín sabiduría; es el auténtico conocimiento filosófico: "Las ideas son formas arquetípicas o esencias permanentes e inmutables de las cosas, que no han sido formadas sino que, existiendo eternamente y de manera inmutable, se hallan contenidas en la inteligencia divina" (Quaestio XLVI, De ideis, 2).

15.   Las ideas se encuentran, pues, en la mente de Dios. ¿Cómo se alcanza el conocimiento de las ideas? Dado su alejamiento de lo sensible, realidad en la que se encuentra el hombre, las ideas sólo se pueden conocer mediante una especial iluminación que Dios concede al alma, a la actividad superior de la razón. El verdadero conocimiento depende, pues, de la iluminación divina. ¿Cómo interpretar esta iluminación? Según la llamada interpretación ontologista la iluminación significaría que el alma contempla directamente las ideas o esencias en la mente divina, lo que plantea problemas teológicos, dado que de alguna manera el alma contemplaría la esencia divina.

16.   El tema que más ocupa a San Agustín es el tema de Dios. Su filosofía es predominantemente una teología, siendo Dios no sólo la verdad a la que aspira el conocimiento sino el fin al que tiende la vida del hombre, que encuentra su razón de ser en la beatitud, en la visión beatífica de Dios que alcanzarán los bienaventurados en la otra vida, para cuya obtención será necesario el concurso de la gracia divina.

17.   Encuentra a Dios en el interior del hombre.

18.   Respecto a la creación, es el resultado de un acto, libre, de Dios. No obstante, las esencias de todas las cosas creadas se encontraban en la mente de Dios como ejemplares o modelos de las cosas, tanto de las creadas en el momento original como de las que irían apareciendo con posterioridad, es decir, de todo lo posible, pero no existente todavía. Es el llamado ejemplarismo, que se complementa con la teoría, de origen estoico, de las rationes seminales. Los seres materiales se componen de materia y forma, pero no todos han sido creados en acto desde el principio del mundo. En el momento de la creación Dios depositó en la materia una especie de semillas, las rationes seminales, que, dadas las circunstancias necesarias, germinarían, dando lugar a la aparición de nuevos seres que se irían desarrollando con posterioridad al momento de la creación.

19.   En el acto de la creación Dios crea, pues, unos seres en acto y otros en potencia, como rationes seminales, por lo que todos los seres naturales habrían sido creados desde el principio del mundo, aunque no todos existirían en acto desde el principio.

20.   La ciudad de Dios la componen cuantos siguen su palabra, los creyentes; la terrenal, los que no creen. Esa lucha continuará hasta el final de los tiempos, en que la ciudad de Dios triunfará sobre la terrenal, apoyándose San Agustín en los textos sagrados del Apocalipsis para defender su postura. De hecho, la oposición señalada será utilizada posteriormente para defender la prioridad de la Iglesia sobre los poderes políticos, exigiendo su sumisión, lo que ocurrirá en la alta edad media. Asegurada esa dependencia, San Agustín aceptará que la sociedad es necesaria al individuo, aunque no sea un bien perfecto; sus instituciones, como la familia, se derivan de la naturaleza humana, siguiendo la teoría de la sociabilidad natural de Aristóteles, y el poder de los gobernantes procede directamente de Dios.

     


CIENCIA.

Francis Collins: He encontrado a Dios



El científico que lideró el equipo que descubrió el genoma humano ha publicado un libro en el que explica por qué ahora cree en la existencia de Dios y está convencido de que los milagros existen

Francis Collins, director del Instituto Nacional Estadounidense de Investigación del Genoma Humano reivindica que hay bases racionales para un Creador y que los descubrimientos científicos llevan al hombre "más cerca de Dios".

Su libro, "El lenguaje de Dios", reabre el antiguo debate sobre la relación entre ciencia y fe. "Una de las grandes tragedias de nuestro tiempo es esta impresión que ha sido creada de que la Ciencia y la Religión tienen que estar en guerra", lamenta Collins, de 56 años.

Para Collins, aclarar el genoma humano no creó un conflicto en su mente. En su lugar, le permitió "vislumbrar el trabajo de Dios". "Cuando das un gran paso adelante es un momento de regocijo científico porque tú has estado en esta búsqueda y parece que lo has encontrado", explica. "Pero es también un momento donde, al menos, siento cercanía con el Creador en el sentido de estar percibiendo algo que ningún humano sabía antes, pero que Dios sí sabía desde siempre."

"Cuando has tenido por primera vez delante de ti estos 3.1 billones de letras del 'libro de instrucciones' que transmite todo tipo de información y todo tipo de misterios acerca de la humanidad, eres incapaz de contemplarlo página tras página sin sentirte sobrecogido. No puedo ayudar, sino admirar estas páginas y tener una vaga sensación de que eso me está proporcionando una visión de la mente de Dios", reconoce.

Collins se une así a una línea de científicos cuyos descubrimientos han contribuido a reafirmar su fe en Dios. Isaac Newton, cuyo descubrimiento de las leyes de la gravedad "reorganizó" nuestra manera de entender el universo, fue uno de ellos. Newton aseguró que "el sistema más bello sólo podría proceder del dominio de un ser inteligente y poderoso". Otro de ellos fue Einstein, que revolucionó nuestro entendimiento del tiempo, de la gravedad y de la conversión de la materia en energía. Einstein creía que el universo tenía un Creador: "Quiero saber cómo creó Dios el universo, quiero conocer Sus pensamientos; el resto son detalles", escribió.

Collins fue ateo hasta los 27 años, cuando como un joven doctor, quedó impresionado por la fortaleza que la fe daba a muchos de sus pacientes más críticos. "Tenían terribles enfermedades de las que con toda probabilidad no iban a escapar, y todavía, en lugar de quejarse a Dios, parecían apoyarse en su fe como una fuente de consuelo", explica. "Fue interesante, extraño e inquietante". Por eso decidió visitar una Iglesia metodista y le dieron una copia del libro de C. S. Lewis "Mere Christianity", que argumenta que Dios es una posibilidad racional. El libro transformó su vida. "Era un argumento que no estaba preparado para oír", dijo. "Estaba muy feliz con la idea de que Dios no existía y de que no tenía interés en mí. Y todavía al mismo tiempo, no podía alejarme".

Collins cree que la Ciencia no puede ser usada para refutar la existencia de Dios porque está confinada a su mundo "natural". Bajo esta luz, el director del Instituto Nacional Estadounidense de Investigación del Genoma Humano cree que los milagros son una "posibilidad real".





MÚSICA. FITO. 



     Puedo escribir y no disimular  
     es la ventaja de irse haciendo viejo 
     no tengo nada para impresionar   
     ni por fuera ni por dentro. 



     La noche en vela va cruzando el mar 

     porque los sueños viajan con el viento 

y   en mi ventana sopla en el cristal  
     mira a ver si estoy despierto. 


     Me perdí en un cruce de palabras 

     me anotaron mal la dirección 

     ya grabé mi nombre en una bala 
     ya probé la carne de cañón 
     ya lo tengo todo controlado 
y   alguien dijo no, no, no, no, no 
     que ahora viene el viento de otro lado 
     déjame el timón 
y    alguien dijo no, no, no 


    Lo que no llegará al final 

    serán mis pasos, no el camino. 

     No ves que siempre vas detrás 
    cuando persigues al destino. 


     Siempre es la mano y no el puñal 

     nunca es lo que pudo haber sido 

     no es porque digas la verdad 
     es porque nunca me has mentido. 


     No voy a sentirme mal 

      si algo no me sale bien 

      he aprendido a derrapar 
      y a chocar con la pared 
     que la vida se nos va 
     como el humo de ese tren 
     como un beso en un portal 
     antes de que cuente 10. 


      Y no volveré a sentirme extraño 

      aunque no me llegue a conocer   

      y    no volveré a quererte tanto 
      y    no volveré a dejarte de querer 
     dejé de volar me hundí en el barro 
     y  entre tanto barro me encontré 
     algo de calor sin tus abrazos 
      ahora sé que nunca volveré.













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