miércoles, 17 de septiembre de 2014

1 ESO. FICHA 1.

EL POZO.

Un hombre comenzó a cavar un pozo y llegó hasta una profundidad de veinte codos, pero no halló ningún vestigio de agua. Entonces, abandonó el lugar y eligió otro sitio para hacer el pozo. Cavó allí aún más hondo, pero tampoco encontró agua. Eligió un tercer lugar y cavó todavía más hondo, pero fue en vano. Tampoco halló agua. Al final, completamente disgustado, abandonó su tarea. En conjunto, la profundidad de los tres pozos era casi de cien codos. Si hubiese tenido la paciencia de dedicar aunque fuera la mitad de su labor al primer pozo, en vez de cambiar de un lugar a otro, seguramente habría encontrado agua.


EL GÉNESIS.

LA CREACIÓN DEL MUNDO.


ADÁN Y EVA.
CAÍN Y ABEL.


BORRACHOS.


SUPERACIÓN.
¿POR QUÉ SE USAN CALABAZAS EN HALLOWEEN?


  El origen de esta tradición es incierto, aunque podría tener que ver con una costumbre celta de ahuecar nabos, colocar en su interior carbones encendidos y depositarlos junto a las tumbas de los seres queridos en la Noche de Difuntos. Es posible que este rito inspirara la leyenda irlandesa de Stingy Jack (Jack el Tacaño O Jack-o'-lantern), es espíritu de un borracho al que el diablo obligó a vagar entre los vivos alumbrándose con un candil fabricado, precisamente, con un nabo y un carbón.

            La leyenda dio lugar a las Jack-o'-lantern o linternas de Jack, elemento esencial de la parafernalia de Halloween que, en el mundo anglosajón -y hoy en todo el planeta-, se celebra la noche del 31 de octubre (víspera de todos los Santos). El paso del magro nabo a la opulenta calabaza con una vela dentro se produjo cuando los inmigrantes irlandeses llegaron a EE.UU y se encontraron con estas enormes cucurbitáceas, que permiten incluso tallar el rostro de Jack en su corteza.

martes, 17 de junio de 2014

CALLE MAYOR. REVÓLVER.


La riada de gente es tan densa que cuesta trabajo caminar al revés.
Hay puestos en el suelo con ponchos, muñecas, todos hechos a mano, y también hay jerseys.
Con el brutal miedo que da el ser extranjero, los dos peruanos dicen "¿Cuánto es?"
a un tipo necio que, riéndose de ellos intenta sacarles un precio mejor.
Y cuando lo consigue se siente vencedor, triunfó en su batalla, su guerra y ley... en la calle Mayor.

Me da igual que seamos gitanos que payos, da igual si del norte o del sur,
pues la vida es la vida y los hombres son hombres aquí y en la calle Mayor.
Me da igual que seamos negros que blancos, me importa tan poco el color,
pues la vida es la vida y los hombres son hombres aquí y en la calle Mayor.

Hay negros que venden trastos inservibles
como un aspirador de esos irrompibles,
relojes de cuarzo, de esos digitales,
loros de mil watios pendientes, collares...
pulseras de marfil, hinchadores de ruedas,
altavoces pequeños de esos que no suenan.
Aquí nadie obliga a comprar nada a nadie,
tuyo es tu dinero y suyo el transistor.
La calle es de todos, da igual el lenguaje
y pasa la mañana en la calle Mayor

Me da igual que seamos gitanos que payos, da igual si del norte o del sur,
pues la vida es la vida y los hombres son hombres aquí y en la calle Mayor.
Me da igual que seamos negros que blancos, me importa tan poco el color,
pues la vida es la vida y los hombres son hombres aquí y en la calle Mayor.

Y hay un matrimonio vestido de domingo,
con un par de diablos que ellos llaman hijos. Van pisoteando los puestos y, al rato, uno de los negros le dice "Cuidado!"
y allí va ese padre con paso de ganso
mirando al extranjero de arriba pabajo,
mientras que le grita:
"¡tú, negro de mierda, si tocas a mi hijo te abro la cabeza!"
Y la gente aplaude, batalla ganada contra el extranjero que vino del mar;
y cuando el chaval recoje sus telas piensa que hay más fieras aquí que en la selva
y que de nada sirve volver a intentar convencer al padre que ambos son igual.
Y en el barco de Orán hace frío y el chaval se siente por dentro fatal,
ha perdido de vista la costa y la noche asoma... y la noche asoma...
a la calle Mayor

Me da igual que seamos gitanos que payos, da igual si del norte o del sur,
pues la vida es la vida y los hombres son hombres aquí y en la calle Mayor.
Me da igual que seamos negros que blancos, me importa tan poco el color,
pues la vida es la vida y los hombres son hombres aquí y en la calle Mayor

jueves, 15 de mayo de 2014

FRAGILIDAD. STING.


La sangre va a manar cuando se unan carne y acero 
Y tomará el color del sol de la tarde al secarse. 
La lluvia de mañana limpiará las manchas 
Pero algo quedará para siempre en nuestras mentes. 

Quizá este acto final suponga 
Cerrar una disputa que dura una vida 
Que nada bueno viene de la violencia 
Y nada nunca vendrá 
Para todos aquellos nacidos bajo una estrella airada 
No vaya a ser que olvidemos cuán frágiles somos. 

Una y otra vez la lluvia caerá 
Como lágrimas de una estrella (bis) 
Una y otra vez la lluvia dirá 
Cuán frágiles somos. (bis) 

Una y otra vez la lluvia caerá 
Como lágrimas de una estrella (bis) 
Una y otra vez la lluvia dirá 
Cuán frágiles somos. (bis)

ODIO. REVÓLVER.


Odio la ensalada de verano 
y las luces amarillas que alumbran el extrarradio 
No soporto las tulipas de las lámparas 
que anidan en las mesitas de noche cada cuarto 

Odio las neveras donde nunca hay nada aparte 
agua del grifo en botellas de cocacola 
No soporto a la gentuza que tiene perro en invierno 
y en verano va a la calle porque sobra 

Odio a los violentos que golpean encubiertos por la ley 
a sus familias en sus casas 
No soporto los mosquitos ni las ratas 
y el olor a sucio del que no se lava 

Odio al que se juega sin escrúpulo ninguno 
su sueldo en una máquina del bar 
No soporto a los que acuden los domingos a la iglesia 
y luego el lunes son peor que Satanás 

No me gustan las cadenas ni los lazos 
no me gustan las fronteras ni visados 
No me gustan los anzuelos ni las balas 
ni la ley sin la justicia en el que manda 

Qué le voy a hacer si con razón o sin razón 
Aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón 
Qué le voy a hacer si con razón o sin razón 
Y aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón 

No soporto a los que dicen la letra con sangre entra 
con la sangre yo no pienso negociar 
Odio a los torturadores pistoleros y asesinos 
les deseo cien años de soledad 

No soporto a los que hablan siempre a gritos 
por el móvil nada más aterrizar el avión 
Odio a los gallitos de gimnasio 
porque siempre desprecian mi sudor 

No me gusta que me obliguen 
sin brindarme explicaciones de porqué si o porqué no 
No me gusta ni que humillen 
a los toros ni la caza con hurón 

Qué le voy a hacer si con razón o sin razón 
Aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón 
Qué le voy a hacer si con razón o sin razón 
Y aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón 

No soporto a los ases del volante q 
ue a volar a dos cuarenta le llaman su factor riesgo 
Me parecen reprimidos y egoístas 
porque exponen mi pellejo y tu pellejo 

No soporto a los perros de la guerra 
porque se corren disparando su cañón 
Odio a los discjockeys asesinos 
porque siempre me joden la canción 

No me gustan las cadenas ni los lazos 
no me gustan las fronteras ni visados 
No me gustan los anzuelos ni las balas 
ni la ley sin la justicia en el que manda 

Qué le voy a hacer si con razón o sin razón 
Aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón 
Qué le voy a hacer si con razón o sin razón 
Y aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón