domingo, 23 de septiembre de 2018

BUSCANDO LA UNIDAD: EL SER.

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Jesús les dijo: Cuando de los dos hagáis uno y cuando hagáis lo de dentro como lo de fuera y lo de fuera como lo de dentro y lo de arriba como lo de abajo y de lo masculino y lo femenino hagáis uno, para que lo masculino no sea masculino ni lo femenino sea femenino, cuando hagáis ojos en vez de un ojo y una mano en vez de una mano y un pie en vez de un pie y una imagen en vez de una imagen, entonces entraréis en el Reino.

Tomás. Evangelios Apócrifos, cap. 22

Al decir Yo, el ser humano se separa de todo lo que percibe como ajeno al Yo: el Tú; y, desde este momento, el ser humano queda preso en la polaridad. Su yo lo ata al mundo de los contrapuntos que no se cifran solo en el Yo y el Tú, sino también en lo interno y lo externo, hombre y mujer, bien y mal, verdad y mentira, etc.
El ego del individuo le hace imposible percibir, reconocer o imaginar siquiera la unidad o el todo en cualquier forma. La conciencia lo escinde todo en parejas de contrarios que nos plantean un conflicto porque nos obligan a diferenciar y a decidir.

Nuestro entendimiento no hace otra cosa que desmenuzar la realidad en pedazos más y más pequeños (análisis) y diferenciar entre los pedazos (discernimiento). Por ello, se dice sí a una cosa y, al mismo tiempo, no a su contrario, pues es sabido que <<los contrarios se excluyen mutuamente>>. 

Pero con cada no, con cada exclusión, incurrimos en una carencia, y para estar sano hay que estar completo. 

El Uno lo abarca todo, en él se aúnan los contrarios. Este ámbito del ser se llama también el Todo porque todo lo abarca, y nada puede existir fuera de esta unidad, de este Todo. En la Unidad no hay cambio ni transformación ni evolución, porque la Unidad no está sometida al tiempo ni al espacio. 

La Unidad-Todo está en reposo permanente, es el Ser puro, sin forma ni actividad. 

El ego del ser humano desea tener siempre algo que se encuentre fuera de él y no le agrada la idea de tener que extinguirse para ser uno con el todo. En la Unidad, Todo y Nada se funden en uno. La Nada renuncia a toda manifestación y límite, El origen de todo el Ser es la Nada (el ain Soph de los cabalistas, el Tao de los chinos, el Neti-Neti de los indios). Es lo único que realmente existe, sin principio ni fin, por toda la eternidad. 

A esa Unidad podemos referirnos pero no podemos imaginarla.

domingo, 16 de septiembre de 2018

OPRESIÓN

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El Maestro siempre permitía que cada cual creciera a su propio ritmo. Que se sepa, nunca pretendió "presionar" a nadie. Y él mismo lo explicaba con la siguiente parábola:

            "Una vez, al observar un hombre cómo una
            mariposa luchaba por salir de su capullo, con
            demasiada lentitud para su gusto, trató de 
            ayudarla soplando delicadamente. Y en efecto,
            el calor de su aliento sirvió par acelerar el 
            proceso. Pero lo que salió del capullo no fue
            una mariposa, sino una criatura con las alas
            destrozadas".

"Cuando se trata de crecer", concluyó el Maestro, "no se puede acelerar el proceso, porque lo único que puede conseguirse es abortarlo".

DESDE EL ORIGEN HASTA JESÚS.




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"SÍ" o "NO"


Si a veces dices sí
por no desilusionar a la gente,
eso no es amor,
es cobardía.
Un gran ejercicio para el amor
es saber decir no.
Sólo el que sabe independizarse de las personas
sabrá amarlas como son.
La soledad es necesaria para comprenderte
fuera de toda programación.

EL ELEFANTE Y LA RATA.


 
Se hallaba un elefante bañándose tranquilamente en un remanso, en mitad de la jungla, cuando, de pronto, se presentó una rata y se puso a insistir en que el elefante saliera del agua.

“No quiero”, decía el elefante. “Estoy disfrutando y me niego a ser molestado”.

“Insisto en que salgas ahora mismo”, le dijo la rata.

“¿Por qué?”, preguntó el elefante.

“No te lo diré hasta que hayas salido de ahí”, le respondió la rata.

“Entonces no pienso salir”, dijo el elefante.

Pero, al final, se dio por vencido. Salió pesadamente del agua, se quedó frente a la rata y dijo:
“Está bien; ¿para qué querías que saliera del agua?”.

“Para comprobar si te habías puesto mi bañador”, le respondió la rata.

Es infinitamente más fácil para un elefante ponerse el bañador de una rata que para Dios acomodarse a nuestras doctas ideas acerca de Él.

MIEDO.

El responsable de tus enfados eres tú,
pues aunque el otro haya provocado el conflicto,
el apego y no el conflicto es lo que te hace sufrir.
Es el miedo a la imagen que el otro
haya podido hacer de ti,
miedo a perder su amor,
miedo a tener que reconocer
que es una imagen la que dices amar,
y miedo a que la imagen de ti,
la que tú sueñas que él tenga de ti,
se rompa.
Todo miedo es un impedimento
para que el amor surja.

MIRAR LA VIDA


Mirar la vida 
más por medio de sistemas
de creencias que con el corazón,
ojos y pensamiento,
he ahí el mal del mundo:
Inconsciencia.
Casi siempre, las personas
ni saben lo que están haciendo.
La mayoría vive
gran parte de sus vidas
en la inconsciencia,
con identidades erróneas.