Trabajamos la solidaridad desde diversos rincones. Intentamos aportar nuestro granito de arena. Este blog se inicia en el curso 2012-2013. También añadimos complementos a los temas y actividades de colaboración con el Centro.
En una familia, un niño observaba cómo todo el mundo trataba mal al abuelo, un anciano torpe de mucha edad, recriminándole cuando rompía algo, cuando se le derramaba la comida, cuando era incapaz de hacer muchas cosas por sí mismo. En vista de sus manos temblorosas, el padre del niño le había hecho un cuenco de madera, para evitar que siguiera rompiendo los platos de cerámica cuando se le caían al suelo.
Un día, el padre sorprendió a su hijo pequeño intentando hacer un cuenco de madera muy parecido al que usaba su abuelo. Ante la pregunta de su padre de por qué hacia eso, el niño respondió: “Lo estoy haciendo por ti, papá, para cuando seas viejo”.
El huevo es símbolo del nacimiento en numerosas civilizaciones.
El ave Fénix, un mito surgido en Egipto, renacía de sus cenizas a partir de su huevo original.
También representa la fertilidad en la cultura romana y de Oriente Medio anterior al cristianismo, y regalarlo significada celebrar la primavera: el renacimiento de la naturaleza.
La religión cristiana adoptó esta costumbre para la Resurrección de Cristo, que se rememora en la Pascua.
La tradición de dar huevos a los seres queridos se originó en la Edad Media, ya que durante la Cuaresma estaba prohibido comérselos, y las familias conservan algunos cocidos y protegidos con una capa de cera, para entregarlos como obsequio al finalizar la Cuaresma y el luto, o sea, el Domingo de Pascua.
Fecundidad irisada.
La idea de pintarlos proviene de entonces, y cuando la Iglesia Católica dejó de prohibir su consumo, los pasteleros europeos los elaboraron con chocolate e incluyeron sorpresas en su interior.
La costumbre dicta que los padrinos de bautismo los regalen a sus ahijados. Al mismo tiempo afloró la tradición del conejo de Pascua, otro símbolo de fertilidad.
En la tradición anglosajona, el conejo representaba a Easter (Ostern en Alemania), la diosa del mes de abril, y se menciona en textos del siglo XVI.
Fue introducido en EE.UU, por los emigrantes alemanes y neerlandeses que llegaron a la región llamada Pensilvania holandesa.
Los niños de los pioneros esperaban que, si se portaban bien, el conejo de Pascua les pusiera huevos de colores en nidos que preparaban en lugares ocultos la noche anterior.
- Mi capitán, solicito permiso para ir al frente. Mi amigo Tom salió esta mañana y aún no ha regresado.
- Permiso denegado, soldado. Su amigo probablemente estará muerto.
Regrese a su puesto.
Pero el soldado desobedeció la orden y salió hacia el frente.
Al anochecer, volvió al campamento, mortalmente herido, cargando a su amigo
muerto sobre sus hombros. Al ver aquello, el capitán se enfureció:
- ¡Le dije que no fuera! ¡Ah. Ahora perderé a dos soldados en vez de uno! Dígame, ¿valió la pena que arriesgara su vida para traer un cadáver?
- Sí, mi capitán –respondió el soldado antes de morir. Cuando lo encontré me dijo: “Johny, estaba seguro de que vendrías”.
SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN.
PARÁBOLA DEL SEMBRADOR.
CASTIGAD A LOS BARBUDOS.
Hubo un período en la historia en el que tener barba podía conllevar quedarse sin los bienes materiales y ser expulsado de la Iglesia.
El PAPA LEÓN III.(795-816) promulgó la nueva disposición, que pretendía de este modo alejarse lo más posible de la estética de los clérigos y los sacerdotes griegos. Con posterioridad también el PAPA GREGORIO VI. (1045-1046) promulgó una bula papal que ordenaba el afeitado de todos sus sacerdotes y castigaba al que no cumpliera la norma. Incluso los fieles cumplieron los designios de sus mandatarios y acudían afeitados a la iglesia.
Los mandatarios eclesiásticos recobraron la cordura a partir del siglo XV, cuando esta absurda norma fue aboolida e incluso algún Papa se dejaría crecer, tiempo después, una venerable barba.
Un burro fue a parar a las caballerizas del rey de cierto país. Su vida era un constante trabajo, un continuo ir de aquí para allá, siempre cargado, siempre maltratado. En su agotamiento, el burro envidiaba la suerte de los caballos, su belleza, su elegancia, el trato exquisito que se les daba, su buena comida…, y así, se sentía desdichado con su suerte.
Un día, se desató una guerra con su país vecino, y todos los caballos fueron preparados para la contienda. Al partir, con sus arreos de guerra, con los soberbios jinetes, estaban más hermosos que nunca. Pero, transcurridos unos días, comenzaron a regresar de la batalla: muchos de los caballos habían muerto, otros llegaban heridos, sucios, cansados y deshechos. Desde entonces, el burro dejó de envidiar la suerte de los caballos.
RELIGIONES ABORÍGENES.
Indígena huli con indumentaria ritual. Papúa-Nueva Guinea
En Australia los grupos aborígenes desarrollaron formas religiosas centradas en la caza y en los cultos a los antepasados que daban cohesión a las agrupaciones humanas.
Daban gran importancia al mundo de los sueños, que estimaban más real y más próximo a los dioses que el mundo de la vigilia, que estimaban imperfecto. El arte aborigen australiano, que todavía se realiza en la actualidad, tiene un importante significado religioso y sirve para mantener vivas las creencias ancestrales en su en ocasiones complicada adaptación al impacto del mundo moderno.
En Oceanía se distingue entre el ámbito de Melanesia, donde los rituales principales se centran en la propiciación de las cosechas y en el intercambio ritualizado de bienes y el ámbito de Polinesia donde los rituales más importantes se dedicaban a ensalzar el poder de los gobernantes. Resulta ejemplar el caso de Hawai donde los gobernantes eran tenidos por seres sobrenaturales. Así como en Melanesia no hay poderosos especialistas en la religión, en Polinesia existían importantes grupos de sacerdotes, y eran especialmente notables los que aconsejaban a los soberanos.
El ámbito de Papúa-Nueva Guinea resulta especialmente interesante pues se mantienen sociedades de agricultores muy poco influidas por el mundo moderno, como los baruya o los tsembaga que tomaremos como ejemplos.
LOS BARUYA.
Las sociedades preliterarias son muy variadas y en ellas la religión cumple una serie de funciones diversas. De entre los testimonios que han ido consolidando la etnografía y la antropología, el caso de los baruya de Paptia-Nueva Guinea es un ejemplo que demuestra que la ideología grupal está claramente sesgada hacia la dominación masculina y el sometimiento femenino.
La mujer. si bien tenía un papel destacado en la horticultura y la porcinocultura quedaba rebajada comparativamente con la valoración que se daba a los grandes hombres como guerreros, chamanes, cazadores de casuarios (animal parecido al avestruz) o productores de sal, a cuyo nivel de realizaciones y prestigio jamás podía llegar ni SiqUr la más hábil de las mujeres. Solamente el estatus de chamana estaba abierto a la mujer. mientras los otros tres eran exclusivamente masculinos.
Muy interesante en la ideología baruya es el papel del cazador de casuarios, anima! a que independientemente de su sexo biológico se consideraba como encamación ce la feminidad en estado salvaje y esencialmente peligrosa.
Para el casuario no se podían emplear las técnicas habituales de caza, como el arco, había que conseguir matarlo sin efusión de sangre y por medio de trampas. El método de caza se decidía después de ingerir hongos alucinógenos y un sueño premonitorio revelaba al cazador el momento en el que se había producido la muerte del causario, cuya carne era tabù para las mujeres y cuyas plumas servían entre otras finalidades para el tocado de los chamanes. La caza del casuario materializaba el poder del hombre extraordinario frente a la perversa feminidad.
El chamanismo baruya, por su parte, está abierto a hombres y mujeres, y miembros de ambos sexos pueden demostrar sus capacidades para vencer a enfermedad, la muerte, para proteger el grupo e incluso algunas mujeres pueden poseer un poder chamanico superior al de la mayoría de los chamanes hombres. Pero están imposibilitadas para realizar dos actividades fundamentales: una es llevar a cabo la guerra espiritual contra los enemigos, demostración del poder de los más grandes chamanes, y la otra es el descubrimiento de una chamana y su iniciación, que dura mucho menos tiempo que la de los chamanes y que solamente pueden dirigir los hombres.
De este modo, aun respetando la innegable capacidad de gestión de lo sobrenatural de las mujeres, los baruya consiguen someterlas por medio de la presión religiosa a la par que por otros medios menos sutiles.
LOS TSEMBAGA.
Los tsembaga maring de Papúa-Nueva Guinea son horticultores y porcinocultores, como los baruya, y han desarrollado una serie de ceremonias dedicadas a los antepasados, ávidos de ofrendas de carne de cerdo, que tienen que ver directamente con la ecología y el control grupal sobre el territorio, La gran ceremonia se denomina kaiko y se realiza cuando las piaras, al cuidado de las mujeres, son lo suficientemente voluminosas como para resultar excesivamente competitivas con los humanos. Este Lipso de tiempo coincide con el ciclo de 1 2 a 20 anos que tarda el bosque en regenerarse y ser apto para la horticultura.
Tribu Korowai
El bosque está simbolizado en su crecimiento por un árbol el rumbim, plantado actualmente al final de una guerra en la que el vencedor desaloja al vencido. Una vez que se regenera el bosque, se considera que los espíritus de los enemigos muertos han abandonado el territorio en litigio y los vencedores pueden empezar a cultivarlo.
Este rito, aunque complejo y de ciclo largo, resulta una estrategia eficaz para pautar la agresión: solo se puede guerrear tras realizar un kaiko, es decir, cada 12 o 20 años. El consumo de cerdos por el grupo que planea la agresión y sus aliados crea una red cruzada de agresiones de potencial amistad, y enemistad, en que se basan las alianzas militares.
Al mismo tiempo, la época de paz coincide coincide con el tiempo que tarda en regenerarse el bosque sometido a una horticultura intermitente. Por tanto, el ciclo guerrero-ritual cumple entre los tsembaga maring el papel de preservar el ecosistema de una presión antrópica indiscriminada.
REFLEXIÓN SOBRE LA POBREZA.
MOTIVACIÓN.
BOTELLÓN Y VIOLENCIA.
EL FLAUTISTA DE HAMELIN.
Popularizado gracias al poeta Robert Browning, el cuento El flautista de Hamelín bebe de una antigua leyenda alemana datada en 1284. En ella se habla de cómo un misterioso personaje, al que no abonaron el dinero acordado por librar a Hamelín de una plaga de ratas, hechizó con su flauta a los niños del pueblo, que le siguieron hasta acabar encerrados en una cueva.
Intentando encontrar el origen de la leyenda, unos aluden al drama que supuso la orden lanzada por el obispo Bruno de Olomouc, a mediados del siglo XIII, de llevarse a jóvenes de la región de Hamelín para repoblar su diócesis de Bohemia.
Otros, en cambio, creen que el cuento es un eco de la llamada Cruzada Infantil, aquella que en 1212 llevó a la muerte a más de 15.000 niños procedentes de diversas partes de Europa.
Al
cabo de un rato, la madre vio a una vieja andrajosa que caminaba por la
orilla del mar. De vez en cuando, se agachaba y cogía algo de la arena,
que después introducía en un saco. Asustada ante la extraña anciana, la
madre llamó a su hija para que regresara junto a ella, y lo mismo
hicieron otros padres con sus hijos.
Lo que nunca supo nadie fue que aquella anciana recogía los cristales de la arena para que la gente no se lastimara los pies.
ÁFRICA.
Tribu Mursi, la más aguerrida de África.
Las religiones étnicas africanas se caracterizan por su variedad. Perduran, principalmente:
Cazadores-recolectores: Divinizan la bosque y agradecen a los que imaginan sus pobladores sobrenaturales, el alimento y su ayuda. Al vivir en grupos muy poco numerosos y nómadas no tienen santuarios ni poderosos especialistas religiosos.
Pastores: el ganado es divino y los rituales principales buscan propiciar la fertilidad de los animales y preservar su salud.
Agricultores: forman agrupaciones más numerosas, tienen dioses de las cosechas pero también divinidades supremas.
Los rituales africanos son muy variados, los principales buscan dar culto a los antepasados, librarse de la brujería o poner de relieve la soberanía de los reyes y gobernantes.
Un caso ilustrativo de religión agrícola es el de los agricultores ndembu del noroeste de Zambia. De entre los múltiples ritos que configuran su religión, destacan los matrimoniales y reproductivos.
La sociedad ndembu es matrilineal, es decir, la mujer transmite los derechos sucesorios y determina la línea de descendencia, aunque la residencia matrimonial la determina el marido, lo que supone que los recién casados vayan a vivir con el grupo familiar centrado en la madre o en la hermana del esposo.
Este sistema genera un conflicto en las mujeres, que por una parte se ven sometidas a las exigencias residenciales de la familia del marido, que intenta retener durante el mayor tiempo posible a los hijos y a la madre, y por otra parte se sienten presionadas por el grupo materno que intenta atraerse a la mujer y su prole por medio del divorcio. Los conflictos suelen materializarse en diversos trastornos de la mujer, que van desde la esterilidad a partos múltiples o menstruaciones anormales. En estos casos se considera que una antepasada de la mujer actúa en venganza avisando de que alguien no está cumpliendo correctamente sus deberes hacia la familia.
Para determinar el origen del conflicto, actúa un adivino que indica quién es la causante del problema y, por último, un sanador espiritual que por medio del rito soma resuelve la situación. La evidente arbitrariedad de la aparición de un ancestro parece en realidad un mecanismo que intenta conseguir la pacificación de la actitud que está provocando conflictos. Las dotes del adivino sirven en estos supuestos para determinar lo que se considera un problema. Cuando un grupo retiene demasiadas mujeres, junto a su prole, por la doble vía del matrimonio y del divorcio, pueden surgir problemas por el tamaño del grupo.
El Islam en África Escrito por el Prof. Dr. Nazeer
En el norte de África se mantienen aún poblaciones nómadas o semi-nómadas como los tuareg o los bereberes, que tuvieron contacto con el islam desde épocas tempranas y lo difundieron en su entorno. Por otro lado, en la zona subsahariana perduran religiones étnicas y se han creado otras sincréticas, con elementos ancestrales y con influencias ajenas a las propias costumbres.
La penetración islámica es antigua y muy homogénea en el norte: Egipto, Libia, Argelia, Túnez, Marruecos, países en los que además es la religión oficial. Sin embargo, es más reciente en la zona subsahariana. El Islam se extiende de forma muy generalizada en Sudán, Mauritania, Somalia, Senegal, Gambia, Guinea, Níger y Malí. Es la religión mayoritaria en Chad, Sierra Leona y Nigeria. En algunos casos convive con las religiones africanas aborígenes como en Sudán, Guinea Bissau, Sierra Leona, Costa de Marfil, Burkina Faso, Togo y Benin; o enfrentado al cristianismo como en Eritrea y Etiopía, Liberia o Ghana.
Pero el islam es una religión que mantiene su expansión en África. En la actualidad es creciente en la costa oriental del continente, como en Tanzania y Mozambique, y en países ya citados como la franja de los limítrofes con el sur del Sahara (Chad, Níger y Malí) y sus aledaños (Nigeria, Burkina Faso y Costa de Marfil).
En lo relativo a los datos totales hay que tener en cuenta que el país más poblado de Africa, Nigeria, cuenta con más de 50 millones de musulmanes. Aunque sea menos de la mitad de la población del país, se trata de un número solamente superado en África por el de los musulmanes de Egipto, que se aproxima a los 60 millones.
EL CRISTIANISMO EN ÁFRICA.
Elcristianismo tuvo dos momentos de expansión. El más antiguo llevó a la consolidación de la ortodoxia en Etiopía, el segundo se produjo con la penetración de las potencias coloniales europeas, que utilizaron a los misioneros de todas las iglesias para controlar a la sociedad africana aborigen.
La zona de mayor impacto del cristianismo colonial parte de territorios fronterizos con el Islam meridional y engloba al centro y sur de Africa.
El catolicismo es generalmente hegemónico en los antiguos dominios coloniales de potencias católicas como Bélgica, Portugal, España y Francia. El protestantismo suele imperar los antiguos territorios ingleses.
Un caso particular lo marca Sudáfrica, donde la inmigración proveniente de países protestantes determina la importancia de esta religión.
Otro fenómeno muy destacado en el África central meridional es el impacto de las iglesias afro-cristianas independientes y sincréticas, a las que se adscribe la cuarta parte de los fieles en bastantes países como Congo, Republica Democrática del Congo, Kenia, Zimbabwe, Zambia, Swazilandia y Sudáfrica. Sirven en algunos casos de vía de consolidación de una opción que, aunque posea raíces de una cultura extraña, incluye ritos y costumbres de los cultos aborígenes.
Motivación.
DESDE CUANDO LA NOVIA SE VISTE DE BLANCO.
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El pintor Adrien Moreau retrata en el cuadro Tras fa boda una tipica ceremonia nupcial del siglo XVI
El
origen de esta costumbre se halla en la Roma clásica, donde las novias
se casaban con la misma túnica blanca que se ponían a diario, aunque
también usaban un velo color púrpura adornado con una corona de flores.
El
blanco, sin embargo, no perduró pues posteriormente varió según épocas y
regiones. En la Edad Media, sólo se ponían vestidos de novia las
mujeres de la realeza, pues ellas tenían los medios, y optaban a menudo
por el rojo bordeado de intenso color oro como símbolo de reafirmación
y poder.
La
ropa habitual y acaso un velo eran la única licencia que se podían
permitir las plebeyas en el día de su boda. Y lo mismo ocurrió durante
el Renacimiento, tiempo en que para las damas de abolengo no era el
color lo que contaba, sino el bordado a base de piedras preciosas,
perlas y diamantes.
En
el siglo XVIII, se pondrían de moda los colores pastel, y la
popularidad definitiva del blanco comenzaría en 1840, año en que tuvo
lugar la boda de la reina Victoria de Inglaterra con Alberto de
Sajonia-Coburgo-Gotha.
La
foto de la real pareja, con la soberana enfundada en el vestido blanco
que ella misma escogió, tuvo un enorme eco mundial y reinstauró la moda de dicho color. Así, el blanco vino a significar la pureza y la virginidad, valores que antes representaba el azul.
Hace miles de años, dos filósofos se hallaron en un cerro del Líbano, y uno de ellos le preguntó al otro: “¿A dónde vas?
Y el otro filósofo respondió: - Voy a la búsqueda de la fuente de la eterna juventud que, por lo que he leído, mana entre estos montes. He hallado unas escrituras que mencionan esa fuente, manando hacia el sol por estos rumbos. Y tú, ¿qué estás buscando?
El primer filósofo contestó: - Ando en busca del misterio de la muerte.
Después, cada uno de ellos pensó que el otro era un necio y visionario, y comenzaron a disputar enardecidos y a culparse ambos de ceguera de espíritu. En tanto los dos filósofos se insultaban, un forastero, un varón al que creían el tonto del pueblo, pasó por allí y, al escuchar que aquellos dos varones peleaban con ardor, se paró un instante a oír lo que decían.
Después, el recién llegado se aproximó a los filósofos y dijo: - Amigos, parece ser que los dos sois de la misma escuela filosófica, y que decís lo mismo, solamente que con distintas palabras. Uno busca la fuente de la eterna juventud, y el otro busca el misterio de la muerte. No obstante, si bien razonáis, ambas cosas son la misma y se encuentran dentro de vosotros mismos.
Después, el forastero se dio media vuelta, exclamando: - Adiós, varones sapientes. Y, al irse, se sonrió con indulgencia.
Los dos filósofos se miraron callados, y luego comenzaron a reírse de sí mismos. Y uno de ellos terminó: - Bueno, ¿qué opinas si, ahora, andamos juntos, para buscar juntos…?
UN MUNDO FASCINANTE.
Estamos descubriendo con una linterna un mundo fascinante lleno de monstruos o ángeles, según los casos, que nos han tenido siempre aterrados: la rabia por haber hecho algo mal, el desprecio que nos prodigaron los demás, la sorpresa siempre inesperada (a este último respecto no sabíamos siquiera que sin sorpresa no había sorpresa), el amor con ánimo de fusionarse con otros organismos queridos; la felicidad, que ahora sabemos definir como la ausencia de miedo, al igual que la belleza -por fin lo aprendimos- es la ausencia de dolor.
Las especies que han sobrevivido en el tiempo geológico son las que supeditaron los interes básicos del individuo al cuidado y la supervivencia de su propia especie.Cuando no había otro remedio que elegir entre lo que convenía al individuo, pero debilitaba el soporte de la especie a la que se pertenecía, o bien lo que reclamaba el colectivo social, aunque fuera poniendo cortapisas a la búsqueda de intereses particulares, la opción ganadora siempre fue la misma: la manada, en detrimento aparente de las personas.
A pesar de la generalización y permanencia del pensamiento pagado de sí mismo, la primera construcción mental de los homínidos fue la que gira en torno a la identidad social y no a la conciencia de uno mismo.
El primer concepto asimilado fue el de la manada, el conjunto que daba pábulo a la cohesión social. Sólo en una segunda fase aprendimos a seguir contando por el número dos, por nosotros mismos, cuando nos reconocimos como tales mirándonos en el reflejo de las aguas de un río. El líder surgió mucho después de la invención de los seguidores.
METANFETAMINA.
SI QUIERES, PUEDES.
Piedras cristianizadas
Tras los Concilios de Toledo que condenaban la adoración de las piedras sagradas, el pueblo continuaba aferrado a sus piedras sagradas que, en la mayoría de los casos eran representaciones de la Diosa Madre neolítica, símbolo de la fecundidad. Ante su aparente fracaso, la Iglesia decidió cristianizarlas.
Bastaba con colocar una imagen o una cruz sobre ellas; después, se construía un templo o una ermita en su lugar y el lugar quedaba integrado en la religión oficial.
De este modo tan burdo, la Diosa Madre pasó a ser la Virgen María, y muchas imágenes medievales de la Virgen se coloquen sobre peanas esferoides que recuerdan las primitivas piedras desaparecidas, como la advocación de Nuestra Señora de Piedras Santas, patrona de Pedroche (Córdoba).
En el Andévalo onubense es famosa la romería al santuario de la Virgen de Piedras Albas. La Esfera de la catedral de Jaén, hoy en la plaza de Santa María, en Arjona, se veneraba como peana de la Virgen del Soterraño, patrona del templo. La piedra conserva la escotadura tallada en la que se encastraba la imagen de la Virgen.
La Piedra Santa de la catedral de Toledo se guarda en un edículo de mármol rojo no mayor que un buzón de correos, adosado a la Capilla del Descendimiento. La piedra sólo es visible a través de dos ventanitas enrejadas por las que las devotas introducen un dedo para tocarla e impregnarse de santidad. Según la tradición, la Virgen María posó sus plantas sobre la piedra sagrada cuando descendió del cielo para imponer una casulla a san Ildefonso, arzobispo de aquella diócesis.
A ambos lados de la escalera de entrada a la basílica de Guadalupe hay unas rejas de un par de palmos de ancho, tras las cuales se conservan fragmentos de la piedra sagrada sobre la que, según la tradición, la Virgen posó los pies en su visita a aquel santuario.
La Virgen del Pilar de Zaragoza se apareció encima de un pilar de piedra o columna, lo que justifica la veneración de esta piedra que sostiene la imagen de la Virgen.
En San Frutos de Duratón (Segovia) la piedra santa es un bloque cuadrangular al que las devotas acarician y besan con unción. Se conserva bajo el santo, pero oculto por un altar de madera, lo que obliga a los devotos a arrodillarse y reptar por un angosto deambulatorio entrando por una puertecita y saliendo por otra para cumplir el ancestral rito de rodear la piedra; tal como se hacía cuando
el lugar era un santuario matriarcal, antes de ser cristianizado en el siglo IV como ermita de la Virgen de la Hoz.
En el monasterio del Sacromonte (Granada), durante las fiestas de san Cecilio, patrón de la ciudad, las devotas entran en las catacumbas (la cueva sagrada) y prueban la virtud de dos grandes piedras que, según la creencia popular, ayudan a encontrar marido (la blanca) o a librarse de él (la negra).
Llamar ermita de san Miguel de Arretxinaga (Markina, Guipúzcoa) despista mucho porque los devotos vascos han levantado un edificio de proporciones catedralicias para abrigar dignamente las tres enormes rocas sagradas que cobijan, a su vez, la imagen del santo.
Para acabar, reflexionemos sobre el significado que encierra la acción de bendecir la primera “piedra” de un edificio en presencia de autoridades y medios de comunicación.
EL MITO DE LA CAVERNA DE PLATÓN.
Nos pide Platón imaginar que nosotros
somos como unos prisioneros que habitan una caverna subterránea. Estos
prisioneros desde niños están encadenados e inmóviles de tal modo que
sólo pueden mirar y ver el fondo de la estancia. Detrás de ellos y en un
plano más elevado hay un fuego que la ilumina; entre el fuego y los
prisioneros hay un camino más alto al borde del cual se encuentra una
pared o tabique, como el biombo que los titiriteros levantan delante del
público para mostrar, por encima de él, los muñecos. Por el camino
desfilan unos individuos, algunos de los cuales hablan, portando unas
esculturas que representan distintos objetos: unos figuras de animales,
otros de árboles y objetos artificiales, etc. Dado que entre los
individuos que pasean por el camino y los prisioneros se encuentra la
pared, sobre el fondo sólo se proyectan las sombras de los objetos
portados por dichos individuos. En esta situación los prisioneros
creerían que las sombras que ven y el eco de las voces que oyen son la
realidad.
Supongamos, dice Platón, que a uno de los prisioneros, “de acuerdo
con su naturaleza” le liberásemos y obligásemos a levantarse, volver
hacia la luz y mirar hacia el otro lado de la caverna. El prisionero
sería incapaz de percibir las cosas cuyas sombras había visto antes. Se
encontraría confuso y creería que las sombras que antes percibía son más
verdaderas o reales que las cosas que ahora ve. Si se le forzara a
mirar hacia la luz misma le dolerían los ojos y trataría de volver su
mirada hacia los objetos antes percibidos.
Si a la fuerza se le arrastrara hacia el exterior sentiría dolor y,
acostumbrado a la oscuridad, no podría percibir nada. En el mundo
exterior le sería más fácil mirar primero las sombras, después los
reflejos de los hombres y de los objetos en el agua, luego los hombres y
los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo que hay en
el cielo y la luz de los astros y la luna. Finalmente percibiría el sol,
pero no en imágenes sino en sí y por sí. Después de esto concluiría,
con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los años,
que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de
las cosas que ellos habían visto.
Al recordar su antigua morada, la sabiduría allí existente y a sus
compañeros de cautiverio, se sentiría feliz y los compadecería. En el
mundo subterráneo los prisioneros se dan honores y elogios unos a otros,
y recompensas a aquel que percibe con más agudeza las sombras, al que
mejor recuerda el orden en la sucesión de la sombras y al que es capaz
de adivinar las que van a pasar. Esa vida le parecería insoportable.
I. -¿Qué crees que contestaría si le dijera d alguien que antes no
veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca
de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión
más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y
obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de
ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había
contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le
mostraba?
II. -Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees
que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos
objetos que puede contemplar, y que consideraría qué éstos, son
realmente más claros que los que le muestra .?
III. -¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la
ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se
consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?
IV. -Ahora fíjate en esto: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de
nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de
tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol?
V. -Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido
constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas
que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no
sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría
que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto
con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una
semejante ascensión? ¿Y no matarían; si encontraban manera de echarle
mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?.