Quien es suficientemente despierto e
inteligente no precisa de largas explicaciones para entender lo que le
están contando. Este aparente ensalzamiento del laconismo puede ser
positivo, alabando a quien entiende a la primera, o negativo, haciendo
ver que el interlocutor carece de esta cualidad.
En cuanto a su origen, podría hallarse en una sentencia de Plauto: "Al sabio una palabra le basta". Aunque, verdad o fruto de la imaginación popular, se dice que esta frase alcanzó la fama tras una anécdota acaecida en la corte del rey francés Lus XIV. Siendo ya auténtico jefe de la nación gala, el cardenal Mazarino fue avisado de que un campesino muy pobre pedía audiencia con él. Accedió a recibirle pero con la condición de que sólo escucharía dos palabras. Así, el visitante le dio: "Hambre, frío", a lo que el cardenal respondió ordenando que le dieran ropa y comida. Y en la corte y en el país entero todos comentaron: "A buen entendedor...".
En cuanto a su origen, podría hallarse en una sentencia de Plauto: "Al sabio una palabra le basta". Aunque, verdad o fruto de la imaginación popular, se dice que esta frase alcanzó la fama tras una anécdota acaecida en la corte del rey francés Lus XIV. Siendo ya auténtico jefe de la nación gala, el cardenal Mazarino fue avisado de que un campesino muy pobre pedía audiencia con él. Accedió a recibirle pero con la condición de que sólo escucharía dos palabras. Así, el visitante le dio: "Hambre, frío", a lo que el cardenal respondió ordenando que le dieran ropa y comida. Y en la corte y en el país entero todos comentaron: "A buen entendedor...".




En un obscuro y sombrío día de 1952, Morey Bernstein hipnotizó a Virginia
Tighe. Tighe comenzó a hablar con acento irlandés y afirmaba ser Bridey
Murphy, una mujer del siglo XIX de Cork, Irlanda. Bernstein hipnotizó a
Virginia/Bridey varias veces después de este incidente. Bajo hipnosis, cantó
piezas irlandesas, y contó historias irlandesas, siempre como Bridey Murphy.
El libro de Bernstein, La Búsqueda de Bridey Murphy (The Search for Bridey
Murphy), se convirtió en uno de los más vendidos. Las sesiones hinópticas
fueron grabadas y traducidas a más de una docena de idiomas. También estas
grabaciones se vendieron bastante bien. El auge de la reencarnación en las
publicaciones estadounidenses había comenzado.




