martes, 12 de septiembre de 2017

PODER




           Es necesario definir con claridad qué se entiende bajo este término (desde una óptica cristiana) apoyada en el Evangelio de Marcos.

           El poder puede definirse de modo muy general como la posibilidad de imponer la propia voluntad sobre la conducta de otros (Weber). Se trata, pues, de un dominio que impone sumisión.

           Los instrumentos del poder son tres:

1) La capacidad para intimidar, que usa la violencia y la coacción y amenaza como castigo.

2) La capacidad de recompensar, que compra la adhesión con la promesa de estima, riquezas u honores, explotando la ambición de los otros y su deseo de seguridad.

3) La capacidad de persuadir, que inculca una ideología que exalta el poder y presenta la obediencia y la sumisión como un bien deseable; se aureola de autoridad en el saber y en el obrar, y explota la ignorancia o la falta de criterio y espíritu crítico.

        La sumisión por temor (1) hace cobardes; la sumisión por ambición (2) hace despreciables; la sumisión por ignorancia o falta de espíritu crítico (3) hace infantiles, gregarios.

         Los tres instrumentos se combinan de maneras muy diversas. El gran triunfo del poder está en hacerse venerar e incluso amar por aquellos que oprime.

         Hay que distinguir el poder de la autoridad; brevemente, puede oponerse de la manera siguiente:

         Poder: Dominio basado en el temor (violencia), en la ambición (recompensa) o en la credulidad y falta de espíritu crítico (persuasión). Impone la sumisión; mantiene o aumenta la desigualdad entre el poderoso y los súbditos.

        Autoridad: Servicio basado en la competencia personal (carisma). Lleva a la maduración de los otros y va haciendo disminuir la desigualdad.

       Fuente de poder es, en primer lugar, la personalidad del líder, que puede imponerse por la fuerza física, por su capacidad intelectual, por su elocuencia o por la impresión que da de seguridad o certeza.

      Una segunda fuente de poder es la riqueza, que hace a otros dependientes del poderoso, que puede sobornar o comprar voluntades.

      La tercera, de importancia decisiva, es la organización, con la que el poder se mantiene mediante la fuerza (policía y ejército) o mediante la persuasión (aparato de propaganda y difusión de su ideología).

        Muchos de estos aspectos del poder aparecen en el evangelio de Marcos, referidos sobre todo a la institución religiosa judía; en menor medida, a los poderes civiles. La insistencia de Mc sobre el poder y dominio ejercidos por la institución religiosa judía se debe al gravísimo abuso de que ésta utilizase el nombre de Dios para justificar su ideología y su opresión sobre el pueblo.

           La violencia del poder religioso se manifiesta en el evangelio en los propósitos de eliminar a Jesús (3,6; 11,18; 14,1), que culminan en su condena a muerte (14,64). El poder civil muestra su arbitrariedad y violencia en la prisión y muerte de Juan Bautista (6,17.27) y en la condena de Jesús a morir en cruz (15,15).

         El poder de persuasión se basaba en primer lugar en el carácter teocrático del sistema judío, que lo revestía de un halo de santidad, eficaz para encubrir su injusticia; en segundo lugar, en la veneración por el culto y el templo: aunque éste se había convertido de hecho en una empresa financiera, el pueblo se sometía sin protesta a la explotación económica que ejercía en nombre de Dios; por último, en el prestigio de los letrados y en el carácter divino que atribuían a la tradición que ellos habían ido creando. La facción farisea disponía además de una organización muy eficaz, la institución sinagogal, a través de la cual, y mediante la predicación, instilaba en el pueblo su ideología. Esta facción marginaba sectores del pueblo (1,39-45; 5,24b-34), infantilizaba a los fieles en el legalismo (3,1-5; 5,21-24a) y, gracias al prestigio de los letrados, los dominaba hasta el punto de hacerles negar su propia evidencia (6,1b-6).

             Jesús es todo lo contrario. Rechaza el liderazgo de poder (1,25.33.34.36-38; 3,9-11) y previene a los suyos contra toda ambición de rango o ejercicio de poder dentro de la comunidad (9,35; 10,42-45). No presenta resistencia cuando van a prenderlo (14,48s). No se impone a sus discípulos, los trata como amigos (2,19) y, a sus seguidores en general, los considera familiares suyos (3,35). En lugar de dominar, Jesús pone su vida al servicio de los demás y hace del servicio el rasgo distintivo de sus seguidores. Al crear el nuevo Israel ("los Doce"), le da una misión universal al servicio de la humanidad (3,14-15), eliminando de él la aspiración hegemónica propia del judaísmo.

            Para emancipar al pueblo del dominio ideológico que sufre, le enseña, despertando su espíritu crítico (1,22), y ofreciéndole criterios para juzgar la realidad de sus dirigentes (12,38-40). Se enfrenta con los que oprimen al pueblo y restaura la integridad de los oprimidos permitiéndoles su desarrollo personal (3,1-7a). Ofrece su alternativa a los marginados por el sistema (5,24b-34).

        Jesús, por tanto, contrapone a la ideología del poder un ideal de igualdad para los hombres y los pueblos, que excluye toda discriminación y fomenta la solidaridad entre ellos. Quiere que el hombre sea libre y autónomo (2,11-12.18-22.23-26) y que actúe por convicción personal (1,43), no por imposición de códigos o sistemas (2,28; 7,1-5).

        La sociedad propone como medio de realización humana la integración en el orden establecido, religioso o civil, recabando la sumisión a ese orden. Jesús, por el contrario, propone como ideal la plenitud humana, el despliegue de las potencialidades del hombre, que éste va alcanzando a medida que está movido por su Espíritu. De este modo, el seguidor de Jesús es el que hace del amor que comunica vida su única norma de conducta, sin temor a la hostilidad que esto provoque contra él por parte de los sistemas de poder y sus ideologías.

4 comentarios:

  1. Siendo sincera no siempre estoy de acuerdo con las palabras de Jesús pero en este caso estoy totalmente de acuerdo. Me gusta saber que este tema este aquí y que pueda reflexionar sobre el. El poder nunca me ha gustado, poder conlleva, a mi parecer, a la poca humildad , a desigualdad , a la creencia de ser mayor a los demás y a un nivel de ego demasiado elevado . El poder hace cobardes a los que no lo son , hace fuertes a los que no lo merecen y lleva a cometer actos que uno no quiere. A día de hoy el poder desiguala y a día de hoy la desigualdad no debería de existir. Jesús creía en la igualdad , en la solidaridad en la libertad y en la autonomía cosa que yo defiendo. En mi opinión ese poder debería de ser eliminado y deberíamos expresar toda la sociedad el amor por nuestra libertad , autonomía e igualdad. El poder no podría permanecer sin nadie que lo siguiese.


    Noelia Madero 2º B BTO

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  2. Este texto da mucha que pensar y reflexionar sobretodo en la sociedad actual.
    Uno de los principales problemas que hay en la sociedad, es que a veces preferimos seguir a los demás que pensar por nosotros mismos y dar nuestra opinión, por miedo a que la sociedad no esté de acuerdo con lo que decimos y no le guste lo que pensamos.
    Esto, me hace creer que la sociedad es hipócrita en muchas ocasiones, porque creemos que debemos ser como todos, o sino no encajaremos, pero no debe ser así, pues yo pienso que cada uno debe decir lo que piensa, sin miedo a que a los demás no les guste tu pensamiento,debido a que no siempre vamos a coincidir con todos, y eso es lo bueno que tenemos las personas, que somos diferentes y si pensamos que alguien está bien o está mal, hay que decirlo, porque tenemos criterio, TODOS, no sólo unas personas sí y otras no.
    Por ello, es necesario que expresemos lo que pensamos, porque somos libres y tenemos derecho a hablar y no callar por miedo a represalias; y debemos recordar que nadie es superior a nadie, todos somos iguales y podemos decir lo que pensamos, sin que nadie nos intente excluir, pues puede estar de acuerdo o no, pero sí debe respetar nuestra opinión.
    Ana AC 2ºBTO B

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